El régimen talibán en Afganistán volvió a quedar en el centro de la polémica internacional tras habilitar el matrimonio de niñas a partir de los 10 años, en el marco de una nueva normativa que refuerza las restricciones sobre las mujeres y redefine el concepto de infancia dentro del país.
La repudiable medida forma parte de un nuevo código de familia impulsado por las autoridades islámicas, que entró en vigor el mes pasado y elimina las salvaguardas existentes sobre la edad mínima para contraer matrimonio.
Según se informó, la legislación también restringe aún más las posibilidades de las mujeres de acceder al divorcio, consolidando un esquema legal que limita severamente su libertad.
El régimen talibán.
Este cambio implica un avance significativo en el control sobre la vida privada de las mujeres afganas. Zahra Nader, editora en jefe del medio Zan Times, señaló que la ley “intenta regular la vida familiar” y aseguró que una niña casada bajo este nuevo marco “no tenga forma de escapar” de ese matrimonio.
Otra de las modificaciones centrales introducidas por el régimen talibán es la redefinición legal de la infancia. De acuerdo con lo planteado por Shahrzad Akbar, fundadora de la organización Rawadari, el nuevo marco considera niño únicamente a quien tiene menos de nueve años. Esto implica que una menor de diez, doce o trece años que haya sido casada deja de ser considerada niña bajo la legislación vigente.
Akbar advirtió que esta disposición implica un retroceso directo respecto de la ley de protección infantil sancionada en 2019 por el gobierno afgano anterior, que establecía los 18 años como edad mínima legal para el matrimonio.
Niñas afganas.
La implementación de esta norma se da en paralelo a un endurecimiento generalizado de las políticas hacia las mujeres en Afganistán. Actualmente, las niñas tienen prohibido el acceso a la educación secundaria, mientras que las mujeres enfrentan crecientes limitaciones para trabajar y para desplazarse libremente dentro del país.
Las consecuencias de estas restricciones ya se reflejan en los indicadores educativos. Según estimaciones de UNICEF, más de un millón de niñas afganas quedaron fuera del sistema de educación secundaria desde 2021. De mantenerse las condiciones actuales, esa cifra podría superar los dos millones hacia el año 2030.
La directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell, alertó sobre el impacto estructural de estas medidas y afirmó: “Afganistán no puede permitirse perder a las futuras maestras, enfermeras, médicas, partera y trabajadoras sociales que sostienen los servicios esenciales”.
Con esta repudiable medida, las mujeres afganas enfrentan restricciones cada vez más profundas en múltiples ámbitos de su vida, consolidando un modelo islámico que limita tanto sus derechos individuales como sus oportunidades de desarrollo.