En un giro histórico que marca el fin de la marginalidad financiera para la República, la calificadora internacional S&P Global Ratings decidió este miércoles elevar la calificación soberana de la Argentina, pasando de CCC+ a B- con una perspectiva estable. Esta mejora sustancial, comunicada tras los esfuerzos del ministro "Toto" Caputo, implica formalmente la salida de la categoría asociada a un riesgo muy elevado de incumplimiento de deuda, posicionando al país en un nuevo escalafón de solvencia ante los ojos del mundo.
La decisión de la agencia —una de las tres grandes potencias del sector junto a Moody’s y Fitch— se fundamenta en la contundencia de las políticas implementadas por la administración de Javier Milei. Según el informe de S&P, el ascenso en la nota es el resultado directo de una combinación de factores virtuosos:la consolidación del equilibrio fiscal, la reducción de los desequilibrios macroeconómicos, la desaceleración de la inflación y una mejora gradual de la liquidez externa. La calificadora fue taxativa al señalar que “La acumulación de reservas internacionales y los superávits fiscales continuados fortalecieron el perfil de liquidez del Gobierno”.

En términos particulares, la gestión libertaria ha logrado lo que parecía imposible: ampliar las fuentes de financiamiento para blindar al país ante los vencimientos de deuda previstos para los años 2026 y 2027. Entre las herramientas que garantizan este nuevo horizonte de estabilidad, se destacan:
Las exitosas colocaciones de bonos en dólares en el mercado local.
Los estratégicos acuerdos de financiamiento con bancos internacionales.









