El consorcio integrado por Pumpco, Bonatti y Contreras Hermanos presentó la oferta económica más baja en una subasta inversa electrónica y se quedó con la construcción de un gasoducto de 527 kilómetros destinado al proyecto Argentina LNG, dejando fuera a la unión Techint-Sacde.
En un giro determinante que marca el fin de una era de adjudicaciones previsibles y costos inflados, la Argentina de Javier Milei que abraza la competencia global ha obtenido su mayor victoria. Bajo un esquema de transparencia absoluta, el consorcio integrado por la estadounidense Pumpco, la italiana Bonatti y la local Contreras Hermanos se adjudicó la construcción del gasoducto más extenso de la historia argentina, una obra monumental valorada en 1.200 millones de dólares.
Este proyecto, que conectará el corazón de Vaca Muerta (desde la Meseta Buena Esperanza) con el puerto exportador de Sierra Grande en Río Negro, es el pilar del ambicioso plan de exportación de Gas Natural Licuado (GNL) liderado por YPF, junto a las gigantes internacionales ENI y XRG (brazo de inversión de la emiratí Adnoc).
Paolo Rocca, presidente de la deficitaria, Techint.
La obra consiste en dos ductos paralelos que se extienden a lo largo de 527 kilómetros: un gasoducto récord de 48 pulgadas de diámetro —el más grande jamás construido en suelo nacional— y un poliducto de 24 pulgadas.
La gran perdedora de este proceso ha sido la otrora intocable sociedad Techint-Sacde, presidida por Paolo Rocca y Marcelo Mindlin. A pesar de su histórica posición dominante, la corporación local sumó su segunda derrota consecutiva en licitaciones clave para Vaca Muerta, quedando fuera de juego por una abrumadora diferencia del 15% en el precio ofertado.
Según fuentes del sector, la competencia internacional "le hizo bien a la Argentina", ya que obligó a una reducción drástica de costos que los proveedores tradicionales, acostumbrados a otros esquemas, no pudieron o no quisieron igualar.
El mecanismo que permitió este ahorro fiscal y eficiencia operativa fue la subasta inversa electrónica. Este sistema digital e inédito eliminó cualquier tipo de favoritismo basado en la "trayectoria previa" o las "relaciones históricas", forzando a los competidores a pujar a la baja en una "subasta ciega".
"El proceso se centró exclusivamente en la variable económica", lo que permitió obtener "el monto más competitivo" posible para el desarrollo del país, desafiando a las estructuras de costos inflexibles de las empresas locales tradicionales.
Techint
El liderazgo del consorcio ganador recae en figuras de éxito global que confían en el nuevo rumbo del país. Jorge Mas, el influyente empresario cubanoamericano y propietario del Inter Miami, encabeza Pumpco a través de su matriz MasTec, un coloso de la construcción en Estados Unidos con ingresos anuales de 14.300 millones de dólares.
Tras tres intentos previos, la empresa de Mas finalmente logró penetrar el mercado argentino, demostrando que, con reglas claras y sin proteccionismo corporativo, el capital internacional está listo para invertir.
Por su parte, la italiana Bonatti aporta la ingeniería de vanguardia necesaria para un proyecto de esta magnitud. Mientras se espera la decisión final de inversión (FID) para finales de 2026 o principios de 2027, el cronograma avanza con firmeza: la firma del contrato definitivo se prevé para los próximos 20 a 30 días.
Esta licitación no solo representa una obra de ingeniería sin precedentes con sus 527 kilómetros de extensión; representa, fundamentalmente, la consolidación de un modelo donde Techint ya no puede imponer sus condiciones. La libertad de competir ha transformado a Vaca Muerta en un polo exportador con la mirada puesta en Europa y Asia, demostrando que, cuando el Estado no interviene para proteger a los "amigos", el único ganador es el pueblo argentino que accede a obras más baratas y eficientes.