La desregulación impulsada por el presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo termina con la era del aislamiento tecnológico. Tras años de sobreprecios asfixiantes bajo el kirchnerismo, la apertura de mercados y la baja de impuestos permiten que los argentinos accedan finalmente a tecnología de punta a precios competitivo. En un hito que marca el fin de la Argentina cerrada al mundo, el Ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, mantuvo un encuentro trascendental con referentes de la empresa Apple.
La reunión, de la que también formó parte el Secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, tuvo como eje central el “exponencial aumento que tuvieron las ventas oficiales de iPhone en Argentina”, un fenómeno que era impensado bajo el modelo de restricciones anterior.

Desde una perspectiva general, este éxito comercial no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de la política de desregulación económica y la eliminación de regulaciones comerciales que el gobierno libertario ha implementado para sanear la economía. Según explicó el propio Ministro, este logro se le imputa directamente a la “rebaja de impuestos” y a la decisión política de quitarle el pie de encima al sector privado.









