El vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania, Heorhii Tykhyi, reafirmó la invitación al presidente argentino, Javier Milei, para visitar Ucrania, aunque todavía no cuenta con una fecha definida.
“Cuando el presidente Milei encuentre el tiempo y la oportunidad de visitar Ucrania, estaremos encantados de recibirlo aquí”, afirmó el funcionario, quien subrayó que la invitación fue realizada personalmente por el presidente Volodímir Zelensky.
La definición se dio durante una conferencia de prensa virtual con medios de América Latina y el Caribe, en la que el vocero también abordó distintos aspectos del conflicto con Rusia y buscó reforzar el posicionamiento internacional de su país.
Javier Milei y Volodimir Zelensky.
En ese marco, Tykhyi advirtió que Rusia intenta “secuestrar” la central nuclear de Zaporizhzhia al buscar reconectarla a su propia red eléctrica, una maniobra que calificó como inédita en la historia de la energía atómica.
Según indicó, esta situación constituye un caso de “chantaje nuclear” por parte de Moscú, por lo que instó a los países de la región a pronunciarse frente a este escenario.
Sin rendición
Consultado sobre la resistencia de Ucrania en el conflicto, el funcionario fue categórico: “la rendición no es una opción”. En su respuesta, mencionó las denuncias por las ejecuciones de civiles, violaciones y las cámaras de tortura.
Soldados ucranianos.
“Queremos que Rusia vuelva a sus fronteras y viva en su propio país, y nos deje vivir en paz en el nuestro. Nunca representamos una amenaza para Rusia”, sostuvo Tykhyi.
Además, remarcó que la situación en el campo de batalla evolucionó desde el inicio de la invasión: “Ucrania no es la Ucrania que enfrentaron en 2022”, afirmó, y agregó: “estamos devolviendo la guerra a donde empezó, de vuelta a Rusia”.
Estrategia ucraniana para terminar con la guerra
En cuanto a la estrategia para poner fin al conflicto, el vocero explicó que Ucrania trabaja sobre dos ejes complementarios.
Por un lado, una propuesta diplomática que contempla congelar la línea de combate actual como paso previo a negociaciones más amplias. Por otro, una presión sostenida sobre Rusia a través de sanciones internacionales, el debilitamiento de su industria militar y acciones que encarezcan el costo de continuar la guerra.