El escenario político nacional asiste a una nueva muestra de desesperación por parte del populismo. Ante la profunda crisis de figuras que atraviesa el Partido Justicialista (PJ) y las irreconciliables disputas internas entre el gobernador Axel Kicillof y el líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, los estrategas del "laboratorio" peronista han puesto sus ojos en un outsider para intentar retener poder en la Provincia de Buenos Aires de cara a los comicios de 2027.
La opción original de utilizar a Claudio “Chiqui” Tapia se desmoronó por el peso de la realidad: el titular de la AFA se encuentra procesado por la Justicia y su imagen pública está en su peor momento, siendo insultado en casi todos los estadios del país. Ante este vacío, surge el nombre de Juan Román Riquelme, cuya gestión en Brandsen 805 refleja los mismos vicios que el kirchnerismo ha impreso en el Estado: una administración cuestionada y una preocupante colección de fracasos deportivos.

Los vínculos de Riquelme con el entramado del PJ no son nuevos, sino que forman parte de una construcción sistemática. En el año 2012, el entonces intendente de Tigre, Sergio Massa, lo invitó a la inauguración de un polideportivo en Don Torcuato, iniciando una relación que culminó con el "apoyo" de Massa a su candidatura en 2019.
Actualmente, el club está virtualmente colonizado por el sector más duro del kirchnerismo. Santiago Carreras, ex gerente de YPF durante la nefasta presidencia de Alberto Fernández, es hoy el jefe de prensa del club. Además, durante la campaña de 2023, se vio a Riquelme marchar escoltado por columnas de La Cámpora movilizadas por la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, y el entonces ministro Gabriel Katopodis.

Sin embargo, el salto a la arena política provincial depende de un factor que hoy parece esquivo para el dirigente: el éxito deportivo. Fuentes cercanas al armado peronista admiten que para que el presidente sea "potable", el equipo debe ganar títulos, señalando que “si es la Libertadores, mejor”.









