El Gobernador de Buenos Aires visitará Cosquín y La Falda este viernes, intentando revivir el tren fantasma del kirchnerismo en Córdoba.
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Axel Kicillof llega a la provincia que más rechaza al kirchnerismo en la Argentina para intentar reanimar el tren fantasma de su espacio político totalmente derrotado. El referente del kirchnerismo más duro actúa como persona no grata en un distrito que forjó su identidad mediante el trabajo y el mérito. Su presencia representa una provocación directa contra los ciudadanos que enterraron sus recetas económicas en las últimas elecciones.
La agenda de Kicillof incluye un pacto con el intendente de Cosquín, Raúl Cardinali, para financiar circuitos artísticos con dinero de los vecinos. El mandatario de Punilla exhibe una doble vara institucional al abrirle las puertas a un gobernador ajeno tras negarse a recibir a Javier Milei. Esta alianza entre restos del naufragio k busca utilizar festivales populares para oxigenar una gestión que fracasó en todas las provincias argentinas.
En la capital provincial rubricará convenios académicos en la Universidad Tecnológica Nacional que carecen de impacto concreto para la producción. Kicillof presentará su libro sobre teorías económicas obsoletas en una provincia que no cree en los relatos de justicia social de la vieja guardia.
Axel Kicillof visitará la ciudad de Cosquín en Córdoba
Refugio sindical y el fin de los privilegios políticos
El tramo de mayor peso político ocurrirá en La Falda donde se reunirá con Héctor Daer para participar del Congreso FATSA, del sindicato de la sanidad. Este cónclave gremial en el Hotel Otto Calace demuestra que el gobernador solo puede caminar bajo la protección de los jerarcas de las cajas millonarias.
Las aspiraciones presidenciales del kirchnerismo para el 2027 chocan contra la realidad de una provincia que no admite más recetas de estatismo. Su desembarco en Cosquín pretende reavivar una estructura política que carece de pasajeros genuinos fuera de los núcleos de la militancia rentada. Kicillof ignora que Córdoba es el muro de contención contra el populismo empobrecedor y las recetas anacrónicas que él representa con cada una de sus fallidas intervenciones.
Algunos comentarios en rechazo a la visita de Axel Kicillof en redes sociales de medios locales.
Doble vara y el desprecio por la voluntad popular
Raúl Cardinali somete a Cosquín a una agenda política ajena al sentimiento productivo de los cordobeses que apostaron por el cambio y la libertad. Su rechazo previo a la figura presidencial de Javier Milei contrasta con la pleitesía rendida ante el máximo exponente del populismo kirchnerista. El intendente k prioriza su alineamiento militante por sobre las necesidades reales de una ciudad que vive del turismo y de la inversión privada constante.
La visita del mandatario k termina por confirmar que el populismosolo sobrevive en nichos sindicales alejados de la realidad productiva. Córdoba observa con atención cómo se utilizan las estructuras del estado para apuntalar candidaturas que no tienen sustento en el voto popular genuino. El respeto por el contribuyente y el fin del asistencialismo estatal son las únicas banderas que garantizan el desarrollo futuro de toda la Argentina.