Durante décadas, los científicos pensaron que los antiguos humanos evitaban las selvas tropicales densas, considerándolas entornos casi imposibles para la supervivencia temprana. Sin embargo, un descubrimiento revolucionario en África Occidental está cambiando por completo esa visión.
Investigadores encontraron evidencia de que humanos vivían en el corazón de bosques tropicales húmedos en lo que hoy es Costa de Marfil hace unos 150.000 años, más del doble de lo que se creía posible hasta ahora.
El sitio arqueológico, conocido como Bété I, fue investigado inicialmente en los años 80 por un equipo ivoriano-soviético. Ahora, con tecnologías modernas, un grupo internacional volvió al lugar y confirmó la antigüedad y el contexto ambiental del hallazgo.
Usando métodos como la luminiscencia estimulada ópticamente y la resonancia de espín electrónico, los expertos dataron la ocupación humana en alrededor de 150.000 años. El análisis de polen, fitolitos y restos químicos en los sedimentos reveló que el área estaba cubierta por una selva húmeda densa, con muy poca presencia de pastizales.

Herramientas de piedra en el corazón de la selva
Las herramientas de piedra encontradas bajo capas de tierra confirman la presencia humana en un verdadero ambiente de bosque tropical. Antes de este estudio, la evidencia más antigua de humanos en selvas africanas databa de apenas 18.000 años, y el récord global estaba en el sudeste asiático con unos 70.000 años.
"Esto duplica con creces las estimaciones previas", destacaron los autores del trabajo publicado en la revista Nature. El hallazgo sugiere que los Homo sapiens tempranos eran generalistas ecológicos capaces de prosperar en una amplia variedad de hábitats.
Esta flexibilidad podría explicar por qué nuestra especie se expandió exitosamente por el mundo mientras otros parientes humanos desaparecían. No se trató de un único entorno de evolución, sino de poblaciones adaptadas a desiertos, costas, sabanas y ahora también a selvas densas.
El profesor Yodé Guédé, clave en los primeros trabajos, permitió relocalizar la excavación original. Lamentablemente, la actividad minera destruyó el sitio después, por lo que los datos recuperados son aún más valiosos.
Implicancias para la historia humana
Los investigadores destacan que la arqueología en selvas tropicales es especialmente difícil: los fósiles se conservan mal en ambientes cálidos y húmedos, y la vegetación complica las excavaciones. Por eso, sospechan que podrían existir sitios aún más antiguos esperando ser descubiertos en África.
El estudio también abre preguntas sobre la influencia temprana de los humanos en los ecosistemas tropicales, a través de la caza, el uso del fuego y el manejo de plantas. La diversidad ecológica parece estar en el centro de la historia de nuestra especie, con poblaciones subdivididas que habitaron diferentes regiones y entornos.
Expertos del Max Planck Institute of Geoanthropology y otras instituciones participaron en el trabajo, financiado por la Max Planck Society y la Leakey Foundation. El equipo incluye especialistas de varios países y subraya la colaboración internacional.
Este hallazgo no solo extiende el tiempo de ocupación humana en selvas tropicales, sino que invita a repensar cómo nuestros antepasados interactuaron con el medio ambiente y cómo lograron adaptarse a condiciones que antes se consideraban hostiles.