En la antigua ciudad de Perge, ubicada en el suroeste de Turquía, un equipo de arqueólogos reveló detalles impactantes sobre la transformación de su estadio del siglo I d.C. en un espacio adaptado para entretenimientos romanos de alto impacto.
Originalmente construido por sus habitantes, el estadio medía alrededor de 800 pies de largo y fue modificado en la sección norte para crear un arena cerrada, según explicó Aytaç Dönmez, de la Universidad de Estambul.
Esta remodelación permitió la realización de ejecuciones conocidas como Damnatio ad Bestias, donde prisioneros eran enfrentados a animales salvajes frente al público.
Los restos de pedestales encontrados durante las excavaciones correspondían a bases para plataformas y cruces usadas en estos castigos.











