En Barcelona, un equipo de científicos del Instituto de Cultura realizó un exhaustivo estudio de 25 esqueletos hallados en ocho tumbas del Real Monasterio de Santa Maria de Pedralbes. Este monasterio, fundado en el siglo XIV, guarda una conexión directa con la reina Elisenda de Montcada, quien lo estableció y pasó sus últimos años allí.
La reina Elisenda se instaló en un pequeño palacio junto al monasterio tras la muerte de su esposo, Jaime II. Cuando falleció en 1364, a los aproximadamente 70 años, sus restos fueron colocados en un ataúd de madera estrecho, vestida con hábito monástico, acompañado de un textil de seda bordado en oro y hierbas aromáticas.
Los investigadores analizaron los huesos de la reina y también se enfocaron en las tumbas de las primeras abadesas del lugar. Estos hallazgos ofrecen una ventana única a la vida y la muerte en la Edad Media catalana.
Heridas y misterios en las tumbas de las abadesas
En la tumba atribuida a Sobirana Olzet, considerada la primera abadesa, los restos de una mujer muestran una herida provocada por un cuchillo en el rostro poco antes de su muerte. Este detalle sugiere un final violento o un episodio traumático.

La segunda abadesa, Francesca Saportella, sobrina de la reina Elisenda, tenía en su tumba los restos de nueve personas enterradas en diferentes momentos. Entre ellos se encontraron cuatro cráneos masculinos con heridas de arma blanca y el torso momificado de una mujer embarazada. Estos descubrimientos generan muchas preguntas sobre quiénes eran estas personas y por qué compartían el espacio.
En una tercera tumba, supuestamente de un caballero, aparecieron los huesos de dos mujeres y tres niños. Uno de los esqueletos femeninos aún conservaba una larga coleta adherida al cráneo, un detalle que sorprende por su preservación.

Avances científicos y futuro análisis
El equipo ahora se encuentra secuenciando muestras de ADN extraídas de los restos. El objetivo es identificar posibles lazos familiares entre los fallecidos y detectar la presencia de patógenos que pudieran haber afectado a la población de esa época. Este trabajo promete revelar más sobre las relaciones y la salud en el monasterio medieval.
El Real Monasterio de Santa Maria de Pedralbes sigue siendo un sitio clave para entender la historia de la nobleza catalana y la vida conventual en el siglo XIV. Los restos de la reina Elisenda representan un vínculo directo con los orígenes del monasterio, y su estudio ayuda a reconstruir cómo vivían y morían las figuras de alto rango en esa sociedad.
Estos hallazgos no solo confirman datos históricos conocidos, sino que agregan capas de información sobre prácticas funerarias y posibles eventos violentos. La presencia de múltiples individuos en algunas tumbas indica que los espacios se reutilizaban con el tiempo, algo común pero poco documentado con tanto detalle.

Los científicos continúan procesando la información para publicar resultados más completos. Mientras tanto, el monasterio mantiene su relevancia como patrimonio cultural de Barcelona, atrayendo a quienes se interesan por la arqueología y la historia medieval.