En el complejo arqueológico de Huacas de Moche, cerca de Trujillo, en el norte de Perú, un equipo de investigadores desenterró los restos de un niño que habría tenido alrededor de un año y medio al momento de su muerte. El hallazgo se produjo en un área residencial y tiene una antigüedad estimada de 1.500 años, según informó la agencia Andina.
Carlos Rengifo, del Proyecto Arqueológico Huacas de Moche y de la Universidad Nacional de Trujillo, explicó que el pequeño fue sepultado junto a dos silbatos, un sonajero y una vasija de cerámica con formas esculpidas. Todavía no está claro si esos objetos productores de sonido funcionaban como juguetes o cumplían otra función ritual.
La posición del cuerpo también llamó la atención de los especialistas. La cabeza apuntaba hacia el sur y las piernas hacia el norte, una orientación que se observa con frecuencia en las sepulturas de la cultura Moche, aunque la mayoría de los entierros recuperados en el sitio hasta ahora se ubicaban dentro de monumentos ceremoniales.
El arqueólogo Jermi Mejía López destacó precisamente ese detalle: el hecho de que la tumba apareciera en un sector doméstico ofrece una mirada distinta sobre las prácticas funerarias de la época. Hasta el momento, las investigaciones se habían concentrado sobre todo en los grandes edificios religiosos.











La orientación sur-norte del cuerpo refuerza una regularidad ya observada en otras tumbas Moche. Ese detalle, sumado a los objetos depositados junto al niño, sugiere un cuidado particular en la preparación del sepelio, más allá de la edad temprana del fallecido.
