La lujosa mansión que perteneció a Paul Castellano, uno de los nombres más influyentes de la mafia neoyorquina, volvió a quedar en el centro de la escena tras salir a la venta por más de 17 millones de dólares. Ubicada en una de las zonas más exclusivas de Staten Island, la propiedad no solo impacta por sus dimensiones, sino también por la historia que la rodea.
Construida en 1980, durante el período en que Castellano lideraba la familia criminal Familia Gambino, la residencia se extiende sobre más de 33.000 pies cuadrados y se asienta en un terreno de 2,3 acres rodeado de jardines cuidadosamente diseñados. A lo largo de los años, especialmente desde el 2000, fue sometida a importantes renovaciones que le permitieron actualizar sus instalaciones sin perder su esencia original.
La vivienda, actualmente comercializada por RJM Realty Empire Inc, cuenta con ocho dormitorios en suite, 17 baños, una sala de cine de última generación, gimnasio con sauna, cava de vinos, biblioteca y un garaje con capacidad para 13 autos. Además, dispone de piscinas tanto interiores como exteriores, consolidando un nivel de confort y exclusividad poco habitual.
Ubicada en la prestigiosa zona de Todt Hill, la propiedad ofrece vistas directas al Verrazzano-Narrows Bridge, lo que refuerza su carácter dominante dentro del paisaje. Cada rincón fue diseñado con una intención clara: impactar.
Inspirada en la Casa Blanca, la mansión combina elementos de arquitectura clásica con una estética ostentosa, donde el lujo y la simbología del poder se entrelazan. Columnas imponentes, espacios amplios y detalles cuidadosamente elaborados refuerzan esa idea de grandeza que definía tanto al inmueble como a su antiguo dueño.
Pero más allá de sus características arquitectónicas, el valor de la propiedad también radica en su pasado. Castellano fue jefe de la familia Gambino desde 1976 hasta su asesinato en 1985, y su residencia funcionó como un símbolo de su poder dentro del mundo criminal.
Hoy, completamente renovada, la mansión logra equilibrar el lujo contemporáneo con ese trasfondo histórico que la convierte en una pieza única dentro del mercado inmobiliario.
De concretarse la venta por el precio solicitado, la propiedad podría marcar un nuevo récord en Staten Island, superando ampliamente la cifra más alta registrada hasta el momento para una vivienda en la zona.