Un neandertal que vivió hace unos 75.000 años en lo que hoy es el Kurdistán iraquí podría haber muerto por el impacto de una lanza de madera afilada dirigida hacia el pecho. El hallazgo, liderado por arqueólogos de la Universidad de Cambridge, se centra en un orificio circular de 15 milímetros en el omóplato izquierdo del individuo, bautizado como Shanidar A.
La escápula es un hueso delicado y fino, y sin embargo se conservó casi completa bajo más de siete metros de sedimento. El agujero redondeado no coincide con las marcas que suelen dejar puntas de piedra o sílex, que generan bordes más angulosos. Los investigadores reconstruyeron la trayectoria: la arma habría entrado por el pecho, atravesado un pulmón y probablemente grandes vasos sanguíneos, y salido por detrás del omóplato.
Esa herida habría producido una muerte rápida. Los bordes biselados del orificio y pequeños fragmentos óseos desplazados indican que el golpe llegó desde arriba y con fuerza suficiente para atravesar el torso. Los científicos sospechan que se trató de un “tiro al corazón” deliberado, aunque no pueden descartar por completo un accidente durante la caza de animales grandes.











