En Leipzig, Alemania, un equipo de investigadores logró extraer y analizar material proteico de 20 dientes de Homo naledi, un homínido que vivió hace unos 300.000 años. Los resultados sorprendieron: todos los individuos a los que pertenecían esos dientes eran hembras, ya que no presentaban una variante genética que solo se encuentra en machos biológicos.
Los fósiles fueron descubiertos en 2013 en una cámara remota del sistema de cuevas Rising Star, en Sudáfrica. Lee Berger, de la Universidad de Witwatersrand, y su equipo fueron los responsables del hallazgo. Los restos representan a casi dos docenas de individuos con cerebros y cuerpos superiores pequeños, pero con rostros, manos y extremidades inferiores más parecidas a las de los humanos modernos.
Previamente, Berger y sus colegas habían propuesto que estos Homo naledi fueron enterrados intencionalmente en la cueva. Esta idea generó debate, porque se consideraba un comportamiento complejo para homínidos con cerebros de ese tamaño. Ahora, los nuevos datos fortalecen esa hipótesis.












