La agencia espacial estadounidense había puesto en marcha una ambiciosa operación para evitar ese desenlace. En septiembre de 2025 contrató a Katalyst Space Technologies para desarrollar una nave robótica capaz de alcanzar Swift, capturarlo y elevarlo hacia una órbita más segura. El contrato fue de aproximadamente 30 millones de dólares.
Sin embargo, la misión no salió como estaba previsto. La nave LINK, diseñada especialmente para realizar el rescate, sufrió problemas técnicos después de su lanzamiento y ya no podrá capturar ni elevar al telescopio.
Una imagen impresionante capturada por el telescopio Swift (NASA/Swift).
La NASA confirmó el 19 de agosto que el intento de aumentar la órbita de Swift fue cancelado, aunque LINK todavía intentará aproximarse al observatorio para probar tecnologías que podrían utilizarse en futuras misiones de mantenimiento de satélites.
Por qué el telescopio Swift de la NASA caerá a la Tierra
Swift fue colocado originalmente en una órbita de aproximadamente 600 kilómetros de altura. A diferencia de otros satélites, no dispone de un sistema de propulsión que le permita realizar las maniobras necesarias para recuperar la altura perdida.
Todos los objetos que se encuentran en órbita terrestre baja están sometidos, en mayor o menor medida, al rozamiento con las partículas presentes en las capas superiores de la atmósfera. Con el paso del tiempo, esa resistencia puede provocar una disminución progresiva de la órbita.
En el caso de Swift, el aumento reciente de la actividad solar aceleró el proceso. La energía procedente del Sol puede expandir las capas superiores de la atmósfera, aumentando el arrastre que experimentan los satélites y haciendo que pierdan altura más rápidamente.
Ya no existirían posibilidades de salvarlo
Ante ese escenario, la NASA decidió intentar algo que nunca se había hecho de esa manera: enviar una nave comercial robótica para capturar un satélite de la agencia que originalmente no había sido diseñado para recibir mantenimiento en el espacio.
La misión Swift Boost comenzó formalmente cuando LINK fue lanzada el 3 de julio de 2026 a bordo de un cohete Pegasus XL de Northrop Grumman desde el atolón Kwajalein, en las Islas Marshall.
La nave debía encontrarse con Swift, sujetarlo mediante sus sistemas robóticos y elevar progresivamente su órbita. De haber funcionado, además de prolongar la vida científica del observatorio, habría demostrado una nueva capacidad para rescatar y mantener satélites antiguos. Pero unas semanas después del lanzamiento comenzaron los problemas.
Qué falló en la misión que intentaba rescatar a Swift
A finales de julio, LINK sufrió problemas con su sistema de control de actitud, encargado de mantener correctamente orientada la nave en el espacio.
La investigación preliminar determinó que dos de sus tres ruedas de reacción dejaron de estar operativas y también se detectó una pérdida parcial de funcionalidad en el sistema de propulsores de gas frío. Como consecuencia, LINK comenzó a girar y las comunicaciones se volvieron intermitentes.
Los ingenieros consiguieron posteriormente reducir considerablemente esa rotación utilizando uno de sus propulsores eléctricos e intentaron adaptar el software para trabajar con la nueva configuración.
Sin embargo, el inconveniente terminó siendo demasiado importante para ejecutar con seguridad la parte más compleja de la misión.
La NASA y Katalyst determinaron finalmente que LINK no intentará capturar ni elevar a Swift. En cambio, buscará realizar operaciones de aproximación para obtener información que pueda resultar útil en futuras misiones de servicio en órbita.
El proyecto había sido particularmente exigente desde el comienzo. Katalyst tuvo menos de un año para diseñar, construir, probar y lanzar la nave que debía realizar la maniobra.
Cuándo podría caer el telescopio de la NASA
Determinar exactamente cuándo ocurrirá la reentrada todavía es complejo. La NASA informó este viernes 28 de agosto que Swift volvió a realizar observaciones científicas con dos de sus tres instrumentos, después de que fueran apagados en febrero para minimizar el arrastre y prolongar su permanencia en órbita mientras se esperaba el rescate.
Las estimaciones de la agencia habían indicado que esa estrategia permitiría mantener al observatorio por encima de los 300 kilómetros hasta octubre de 2026.
Ese número es importante: una vez que Swift descienda por debajo de esa altura, operar el telescopio se volverá cada vez más complicado y su velocidad de descenso comenzará a aumentar rápidamente. Con la reanudación de las observaciones, la NASA estima que podría alcanzar ese umbral durante los próximos uno o dos meses.