Durante más de cinco años, la Justicia intervino en reiteradas oportunidades hasta determinar que el niño debía quedar bajo el cuidado de su padre, Claude Staicos, tras comprobar un sistemático impedimento de contacto por parte de la madre.
Compartir:
La resolución civil, ratificada por instancias superiores, concluyó que el niño debía quedar bajo el cuidado de su padre tras años de obstrucciones al vínculo paterno-filial y reiterados incumplimientos documentados en el expediente.
El caso M volvió a instalarse en la agenda pública en medio de una fuerte controversia generada en redes sociales, donde sectores políticos de izquierda y referentes ideológicos impulsaron una campaña pública en respaldo de la madre del menor.
Sin embargo, el contenido de los expedientes judiciales muestra un escenario distinto al relatado: la Justicia Civil resolvió otorgar el cuidado unilateral del niño a su padre, Claude Staicos, mediante una sentencia posteriormente ratificada por instancias superiores y hoy firme.
Cinco años sin contacto con su padre ni con toda la familia paterna
Uno de los aspectos más relevantes que surge de las actuaciones judiciales es que durante más de cinco años el menor permaneció completamente alejado no solo de su padre, sino también de toda su familia paterna.
Durante ese período, según consta en el expediente, el niño no tuvo contacto con su hermana, su abuela, sus tíos ni sus primos paternos, pese a la existencia de resoluciones judiciales que ordenaban permitir ese vínculo.
Ni siquiera en fechas especiales como el Día del Padre, cumpleaños o el Día del Niño pudieron concretarse videollamadas o comunicaciones mínimas entre el menor y su entorno paterno.
Imagen extraida de redes sociales
El padre solo pudo ver a su hijo 62 horas en sede judicial durante años
En medio del prolongado conflicto, Claude Staicos apenas logró ver a su hijo durante 62 horas en total a lo largo de varios años, bajo extrema presión judicial penal y únicamente dentro de sedes judiciales, con estrictos controles debido a la permanente perturbación y hostigamiento de la madre para intentar impedir o frustrar esos encuentros.
Esa supervisión institucional se llevó adelante mediante la presencia de defensores del niño, psicólogos, asistentes sociales, personal de seguridad y control judicial.
De acuerdo con allegados al expediente, tras varios de esos encuentros se presentaron denuncias posteriores contra el padre que finalmente fueron desestimadas ante la falta de pruebas suficientes.
Denuncian maniobras extremas para impedir el vínculo paterno
Dentro de las situaciones más delicadas ventiladas en el marco del conflicto, allegados al caso sostienen que existieron diversas maniobras orientadas a dificultar o impedir la revinculación entre el niño y su padre.
Entre ellas, señalan episodios en los que el menor habría sido internado y también su declaración como persona con discapacidad sin que existiera una condición que así lo justificara, medidas que habrían sido utilizadas para obstaculizar encuentros ordenados judicialmente.
Referentes políticos y militantes de izquierda impulsaron la campaña pública en respaldo de la madre
La campaña de respaldo público a la madre del menor no se limitó a publicaciones espontáneas en redes sociales, sino que contó con el acompañamiento activo de diversos referentes políticos, sindicales y militantes vinculados principalmente a sectores de izquierda y agrupaciones gremiales de la región.
Entre quienes participaron de las manifestaciones y acciones públicas en apoyo a la madre aparecen dirigentes y militantes como la diputada provincial por Izquierda Socialista Julieta “Mechón” Ocampo, la referente gremial Angélica Lagunas, la legisladora Gabriela Suppicich, integrantes de ATE y ATEN, además de militantes vinculados al Partido Obrero, Izquierda Socialista, agrupaciones trotskistas y colectivos feministas regionales
El niño desconocía incluso su verdadero apellido hasta los 5 años
Otro dato que generó fuerte impacto en quienes siguieron el expediente es que, según trascendió en la causa, el menor recién tomó conocimiento de su verdadero apellido a los cinco años de edad, cuando comenzó el proceso de acercamiento con su padre.
Hasta ese momento, sostienen fuentes vinculadas al expediente, el niño desconocía plenamente parte de su identidad paterna.
Suspendieron por tres años al psicólogo que respaldaba públicamente la versión de la madre
En paralelo al expediente principal, uno de los profesionales más visibles en respaldo de la postura materna también quedó en el centro de la polémica.
Se trata del psicólogo Claudio Marín, quien fue suspendido por tres años por el Tribunal de Ética del Colegio de Psicólogos Alto Valle Zona Oeste tras determinarse que incurrió en múltiples conductas incompatibles con el correcto ejercicio profesional.
Entre los fundamentos de la sanción se incluyeron declaraciones públicas sobre el caso, exposición mediática del proceso judicial, comentarios en redes sociales sobre las partes involucradas, incumplimiento del deber de confidencialidad y actuaciones consideradas contrarias al encuadre profesional. Asimismo, se cuestionó que el psicólogo habría realizado acciones tendientes a impedir el contacto entre padre e hijo.
Pese al proceso de revinculación, denuncian falta de voluntad de la madre para retomar contacto
Actualmente, mientras el menor permanece bajo el cuidado de su padre, la Justicia habría puesto en marcha un proceso formal para reconstruir gradualmente el vínculo materno-filial.
No obstante, según fuentes cercanas al expediente, la madre no estaría mostrando voluntad activa de cumplir con las condiciones fijadas dentro de ese proceso de revinculación.
En cambio, sostienen que mantiene presencia en marchas, manifestaciones públicas y campañas en redes sociales centradas en cuestionar la resolución judicial y desacreditar públicamente al padre.
El caso reabre el debate sobre denuncias falsas y manipulación en conflictos parentales
Especialistas en conflictos familiares vienen advirtiendo desde hace años sobre el uso recurrente de denuncias cruzadas, acusaciones infundadas y campañas de desprestigio como herramientas dentro de litigios por cuidado personal y obstrucción de vínculo.
Diversos expertos sostienen que este tipo de prácticas muchas veces terminan perjudicando directamente al menor, al profundizar el conflicto y obstaculizar la reconstrucción de vínculos familiares saludables.