El actual gobierno quiere crear este nuevo ministerio fundamentalmente por dos motivos. El primero es aniquilar la independencia de los jueces, que como corresponde están dentro del Poder Judicial.
Y en segundo lugar multiplicar los cargos políticos para repartir entre los militantes del Frente Amplio.
Un nuevo ministerio generaría decenas de cargos políticos muy bien remunerados para repartir entre dirigentes frenteamplistas, y todo sería pago con los impuestos de los contribuyentes.
Jorge Díaz, el cerebro
El prosecretario de la presidencia de la República ya fue Fiscal General de la Nación durante casi 10 años, y convirtió a la Fiscalía en un oscuro comité de base.
La Fiscalía General de la Nación es un servicio descentralizado que ejerce la persecución de los delitos. Díaz lo convirtió en un centro de operaciones políticas a favor de la izquierda.

Díaz tiene en mente crear este ministerio para amordazar a los jueces independientes y controlar sus decisiones.
El verdadero motivo por el cual se crea el Ministerio es terminar con el Estado de Derecho, y con la independencia del Poder Judicial.
Un Ministerio de Justicia, aunque éste no designará directamente a los jueces, está clarísimo que tendrá una incidencia enorme en los magistrados.
El propósito del ministerio es que desde el Poder Ejecutivo, es decir desde el poder político, se incida directamente en los fallos judiciales.
Jorge Díaz ya colonizó la Fiscalía y la transformó en un gigantesco comité de base a favor de la izquierda.
Ahora, con el aval del presidente Orsi y de todo el gobierno, Díaz quiere inventar un nuevo ministerio, que además de costar varios millones de dólares anuales, pretende aniquilar la independencia de los jueces sobre todo en aquellos casos judiciales que perjudiquen a personajes de la izquierda, sean políticos o sindicalistas.
El objetivo de crear este ministerio es terminar con uno de los pocos bastiones que la izquierda aún no pudo colonizar, el Poder Judicial.










