La tensión entre el poder tradicional del fútbol uruguayo y los intentos de modernización alcanzó un nuevo pico esta semana. En una reunión clave entre Francisco "Paco" Casal. dueño de Tenfield, e Ignacio Alonso, presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), el empresario volvió a presionar por transmitir el campeonato local gratis o a precios irrisorios para el público, llegando al extremo de amenazar con no realizar la producción audiovisual de una fecha próxima si sus exigencias no eran aceptadas.
Alonso, harto de la estrategia de confrontación, decidió dar por terminada la reunión y se retiró abruptamente.
Este episodio, filtrado en círculos cercanos al fútbol y confirmado por fuentes periodísticas, no es un roce aislado: es la manifestación más clara de una táctica que críticos denominan sin eufemismos dumping predatorio, una práctica anticompetitiva que Casal y Tenfield parecen dispuestos a profundizar para recuperar el control casi absoluto que perdieron parcialmente tras la licitación histórica de 2025-2026.
Del monopolio histórico al nuevo escenario: ¿por qué Casal no lo acepta?
Hasta diciembre de 2025, Tenfield ostentó los derechos exclusivos del fútbol uruguayo desde 1999, un contrato opaco que generaba ingresos millonarios para la empresa mientras los clubes recibían migajas (alrededor de US$ 17 millones anuales).
La AUF, bajo la gestión de Alonso, rompió ese esquema con una licitación pública internacional que triplicó los ingresos: US$ 67,5 millones por año para el período 2026-2029, repartidos entre nueve empresas.
- DirecTV/Torneos se quedó con la transmisión por cable.
- Tenfield igualó ofertas y retuvo el streaming (plataformas online) y la producción audiovisual (cámaras, realización y señal base), además de publicidad/merchandising.
A pesar de mantener posiciones estratégicas, Casal no digiere la pérdida del paquete completo. En lugar de adaptarse a un mercado más competitivo y transparente, opta por forzar un devalúo artificial del producto: exigir transmisiones gratuitas o casi gratuitas (por TV abierta, streaming barato o subsidiado) para desincentivar a competidores y hacer que el valor de mercado caiga en picada.
Dumping: vender a pérdida para eliminar rivales
El dumping —ofrecer por debajo del costo real o del valor de mercado— no es filantropía ni defensa del hincha; es una maniobra clásica para monopolizar a mediano plazo.
- Al regalar o subsidiar masivamente el acceso, las licitaciones pierden atractivo: ¿por qué un operador internacional invertiría millones si el actor dominante está dispuesto a perder dinero temporalmente?
- Sin competencia real, Tenfield podría recuperar el control total y, una vez eliminados los rivales, imponer condiciones más favorables (precios más altos en publicidad, sponsors exclusivos o reventa cara del contenido).
- Amenazar con no producir la señal es el golpe bajo: sin cámaras ni realización profesional, no hay transmisión legal, los sponsors abandonan, los clubes pierden ingresos inmediatos y la AUF queda en posición de debilidad extrema.
Esta no es la primera vez que Casal usa presión similar. Su historial incluye igualaciones dudosas, vínculos cuestionados con el poder político y un discurso que mezcla "el fútbol es de la gente" con acciones que priorizan el beneficio de su empresa.
El daño real: clubes más pobres, fútbol debilitado
Los clubes uruguayos dependen en gran medida de los derechos de TV para sobrevivir: sueldos, deudas, formativas e infraestructura. Si el dumping prospera y devalúa el activo, los ingresos caen, el ecosistema se empobrece y el espectáculo pierde calidad.
El hincha paga de otra forma: peor producción, menos opciones, publicidad asfixiante o, eventualmente, costos ocultos cuando el monopolio se restablezca.
La AUF logró un hito al abrir el mercado y multiplicar recursos. Pretender revertirlo con amenazas y dumping no es progreso; es un intento desesperado de restaurar privilegios. El fútbol uruguayo merece competencia genuina, no un regreso al feudo de siempre disfrazado de "acceso gratuito". La pelota está en la cancha de la AUF y los clubes: resistir o ceder ante la vieja lógica de Paco Casal.