En el barrio de Sayago, Montevideo, un hecho conmocionó a la comunidad: Paula Zipitría, una joven de 31 años, fue víctima de un salvaje intento de homicidio perpetrado por su pareja, Jonathan José Durán Martínez, en su propio domicilio.
El ataque, de una violencia extrema, dejó a Paula con graves secuelas físicas y emocionales, mientras el sistema judicial y ciertas instituciones feministas han sido duramente cuestionados por su respuesta insuficiente ante el caso.
Un ataque brutal que casi termina en tragedia
El pasado 11 de Julio, Paula fue agredida por Durán Martínez, quien, sin mediar provocación, la golpeó brutalmente en el rostro con los puños. No conforme con esto, tomó el mango de una cuchilla de 24 cm y le propinó reiterados golpes en la cabeza, además de infligirle cortes en las orejas y múltiples heridas punzantes en la espalda, pecho y brazos.
En un momento crítico, cuando el agresor estaba decidido a cortarle el cuello, Paula logró escapar milagrosamente corriendo hacia el baño, donde se encerró y, con el celular que llevaba escondido en su ropa interior, llamó a una amiga. Esta dio aviso a la policía, lo que permitió salvarle la vida.
Paula quedó con desfiguración facial, cortes y moretones por todo el cuerpo, y debió ser internada durante cuatro días. Actualmente, en su hogar, enfrenta fuertes dolores corporales, mareos y desestabilidad al caminar debido a los golpes recibidos en la cabeza.

Sin embargo, su sufrimiento no terminó con el ataque: la justicia dictó una sentencia de apenas dos meses de prisión para Durán Martínez, a pesar de sus antecedentes por posesión de drogas, hurto y un intento previo de homicidio contra otra pareja, a quien intentó matar atropellándola con un automóvil.
Antecedentes del agresor y engaño inicial
Jonathan José Durán Martínez, con cédula de identidad 4.594.602-3, conoció a Paula hace tres años en una discoteca del centro de Montevideo. En los primeros meses, se presentó como una persona afectuosa y compañera, pero tras instalarse en el domicilio de la víctima, su comportamiento cambió radicalmente, mostrando una personalidad violenta y psicopática que culminó en el brutal ataque.
La indiferencia de instituciones feministas
Tras el ataque, Paula buscó apoyo en instituciones que se supone están destinadas a proteger a mujeres víctimas de violencia, como la Comuna de la Mujer de Sayago y otras organizaciones feministas. Sin embargo, su experiencia fue desoladora: en lugar de recibir contención o ayuda concreta, le recomendaron comprar medicamentos en una farmacia, a pesar de su evidente estado de vulnerabilidad.
Sorprendentemente, ninguna de estas instituciones, incluida la Comuna de la Mujer ubicada a pocas cuadras de su casa, se acercó a verificar su estado o brindarle asistencia.
La intervención del canal “Hasta el Hueso”
La situación de Paula tomó relevancia pública gracias a la intervención de su amiga, quien contactó a Sergio Grosztjen, conductor del canal de YouTube “Hasta el Hueso”. Este canal, conocido por su labor social en merenderos y asentamientos, así como por denunciar casos de injusticia, tomó el caso de Paula con seriedad.











