La segunda edición de Agtech Week volvió a poner a Río Cuarto en el centro de la escena de la innovación aplicada al agro. Con más de 2.000 inscriptos, el encuentro mostró el creciente interés por las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial y el análisis de datos, pero también abrió una discusión sobre el papel que la ciudad y la región pueden jugar en el desarrollo de soluciones para el campo.
En ese contexto, Germán Di Bella, productor agropecuario, director agrícola de Bio4 y presidente del Clúster Agtech, planteó que el principal desafío para Río Cuarto no pasa solamente por desarrollar tecnología, sino por reconocer y comunicar el potencial que ya existe en la región. “Comunicarlo. Las cosas están ocurriendo. La tecnología está en el campo, los productores jóvenes están en el campo”, afirmó.
Demanda de profesionales por la transformación tecnológica del agro
Para Di Bella, la transformación tecnológica del agro está generando una demanda de profesionales que excede a las carreras tradicionalmente vinculadas con la actividad. “Hoy necesitamos ingenieros en datos, técnicos, tecnólogos, microbiólogos, biólogos, ingenieros industriales. Ya al campo no le alcanza lo que tenemos”, sostuvo. En su visión, el agro se está convirtiendo en una actividad cada vez más sofisticada, donde la información y la capacidad de procesarla son determinantes.
El dirigente utilizó una comparación para dimensionar la complejidad que enfrenta actualmente la producción agropecuaria: “Armar un celular lleva 14 decisiones. Sembrar una hectárea de maíz lleva 140 decisiones”. A partir de ese ejemplo, sostuvo que el campo debe comenzar a ser entendido como un verdadero proceso industrial, con indicadores, puntos de mejora y herramientas para optimizar cada etapa. “Ahí hay un proceso industrial, hay KPI, hay puntos de mejora”, explicó.
El volumen de información que generan las máquinas y los sistemas utilizados en el campo abre, según Di Bella, una enorme oportunidad para las empresas tecnológicas.
“Todos esos datos que vos acumulás, que te dan las máquinas, no tenés ni el tiempo ni la sabiduría para analizarlos”, señaló. El desafío no consiste entonces solamente en acumular datos, sino en convertirlos en decisiones capaces de anticipar escenarios y reducir costos.
“¿De qué te sirve tanta cantidad de datos si no podés ser predecible, si no podés anticiparte a una decisión, si no podés tomar decisiones con menos costo?”, planteó.
AgTech Week, una oportunidad para quienes no vienen del campo
Uno de los cambios más profundos que observa Di Bella es que la tecnología está ampliando las puertas de entrada al sector agropecuario. “Hoy un chico sin tener campo, sin vivir en el campo, puede trabajar para el campo”, afirmó. Como ejemplo, mencionó a un tecnólogo capaz de gestionar desde un escritorio 140 hectáreas de invernáculo sin haber estudiado agricultura o agronomía.
“Eso es lo que se viene hoy. La tecnología aplicada al campo”, resumió. Para el presidente del Clúster Agtech, esta transformación también representa una oportunidad para las nuevas generaciones, que cuentan con una mayor familiaridad con las herramientas digitales, el manejo de datos y las nuevas tecnologías.
En este escenario, Río Cuarto aparece con una ventaja particular. Di Bella considera que la ciudad y su zona de influencia reúnen condiciones productivas, empresariales y humanas para consolidarse como un polo de referencia en Agtech. La clave, insistió, es que ese potencial sea reconocido tanto puertas adentro como hacia afuera.
El dirigente también destacó el componente generacional del agro argentino. Según señaló, mientras el productor promedio en Estados Unidos ronda los 65 años, en Argentina se ubica alrededor de los 35. Para Di Bella, esa diferencia puede convertirse en una ventaja competitiva para acelerar la adopción de nuevas herramientas y favorecer la aparición de nuevos modelos de negocios vinculados con la tecnología.
La convocatoria de Agtech Week, con más de 2.000 personas inscriptas, funciona en ese sentido como una señal. Para Di Bella, “anticipa un poco lo que va a ocurrir” y demuestra que existe motivación e interés por incorporar conocimientos y explorar nuevas oportunidades.
El desafío, entonces, es pasar del potencial a la construcción de un ecosistema capaz de generar empresas, empleo, innovación e inversiones. Y allí aparece el mensaje central de Di Bella: Río Cuarto no necesita esperar a que llegue la revolución Agtech; buena parte de esa transformación ya está ocurriendo en sus campos, empresas y universidades. Lo que falta es hacer visible esa realidad y lograr que la ciudad se la crea.