Durante décadas, el centro de la ciudad de Córdoba fue el principal lugar para vivir, trabajar y realizar actividades comerciales.
Sin embargo, el crecimiento de barrios como Nueva Córdoba, General Paz, Güemes y el desarrollo de nuevos polos urbanos fue desplazando progresivamente el atractivo residencial del casco histórico.
Ahora, el Colegio Profesional de Inmobiliarios (CPI) plantea que llegó el momento de revertir esa tendencia y convertir nuevamente al centro en uno de los motores del mercado inmobiliario cordobés.

La propuesta no se limita a construir más edificios. El objetivo es impulsar una estrategia de reposicionamiento urbano que permita recuperar la competitividad del área central, aprovechando una infraestructura ya consolidada, servicios existentes y un importante stock de inmuebles con potencial de reconversión.
Una nueva mirada sobre el centro de Córdoba
Desde el sector inmobiliario sostienen que el centro reúne condiciones difíciles de replicar en otras zonas: excelente conectividad, cercanía a organismos públicos, universidades, centros de salud, comercios y una amplia oferta cultural.
Sin embargo, advierten que para volver a captar residentes e inversiones resulta necesario modificar la percepción que hoy existe sobre el área central.
La estrategia consiste en dejar de pensar al centro únicamente como un distrito administrativo y comercial para transformarlo en un barrio con vida durante las 24 horas, donde convivían viviendas, oficinas, comercios, gastronomía y espacios recreativos.

En esa visión, el crecimiento residencial aparece como la principal herramienta para dinamizar nuevamente la actividad económica y mejorar la calidad urbana.
La vivienda como motor de la transformación
Uno de los ejes centrales del planteo del CPI es incrementar la población residente.
La experiencia de numerosas ciudades demuestra que cuando aumenta la cantidad de habitantes permanentes también crecen el comercio de proximidad, los servicios, la gastronomía y la seguridad urbana gracias a una mayor circulación de personas.
Por eso, la propuesta apunta a incentivar nuevos desarrollos inmobiliarios y, al mismo tiempo, promover la recuperación de edificios existentes mediante procesos de reciclaje y cambio de uso, especialmente aquellos inmuebles hoy subutilizados o con baja ocupación.
La intención es generar una oferta habitacional diversa que pueda atraer tanto a jóvenes profesionales y estudiantes como a familias, adultos mayores e inversores que buscan oportunidades de renta.








