La campaña 2025/26 dejó rendimientos promedio superiores a los 43 quintales por hectárea, acompañados por una buena calidad de los granos, en un escenario donde la combinación de condiciones climáticas favorables, mejoras genéticas y un manejo agronómico más eficiente permitió alcanzar resultados sobresalientes.
Los datos fueron presentados por la Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Soja (RECSO), que durante la última campaña evaluó 88 variedades pertenecientes a 12 empresas semilleras mediante más de 350 ensayos distribuidos en 66 localidades representativas de las distintas regiones sojeras argentinas.
El relevamiento generó más de 11.000 registros experimentales, constituyendo una de las principales fuentes de información técnica para el sector.
Dentro de ese escenario, Córdoba volvió a destacarse como una de las provincias con mejores desempeños productivos. En la Región Pampeana Norte, integrada por Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, el norte de Buenos Aires y el norte de La Pampa, los rindes promedio superaron los 4.300 kilos por hectárea, equivalente a más de 43 quintales, ubicándose entre los más altos del país.
Localidades cordobesas como Marcos Juárez y Corral de Bustos fueron señaladas entre las de mejores resultados de la campaña.
La mejora genética, clave en los rindes de soja
Los especialistas atribuyen estos resultados al progreso sostenido del mejoramiento genético. Según los técnicos de la RECSO, las variedades más recientes continúan mostrando una evolución constante en productividad, con una ganancia genética promedio cercana a los 15 kilogramos por hectárea por año. Estiman que entre la mitad y el 60% del incremento de los rendimientos registrado por la soja argentina durante los últimos años responde precisamente a la incorporación de nuevos cultivares.
Sin embargo, los investigadores remarcan que el potencial de estas variedades solo puede expresarse plenamente cuando está acompañado por un adecuado manejo agronómico. La nutrición de los cultivos, la correcta elección de materiales y el seguimiento sanitario siguen siendo factores determinantes para transformar el potencial genético en mayores toneladas por hectárea.
La presentación de los resultados se realizó en la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Marcos Juárez, uno de los principales polos de investigación agrícola del país. Allí, representantes del INTA y de la Asociación de Semilleros Argentinos destacaron el valor de la evaluación permanente de cultivares como herramienta para que los productores puedan tomar decisiones respaldadas por información técnica objetiva.
Los resultados obtenidos durante la campaña consolidan a Córdoba como uno de los principales motores de la producción sojera argentina.
Más allá del volumen alcanzado, el desempeño provincial vuelve a poner de relieve el impacto que tienen la innovación tecnológica, la investigación y la incorporación de genética de última generación sobre la competitividad del sector agrícola, en un cultivo que continúa siendo uno de los pilares de la economía agroindustrial del país.