Antes de la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, la designación del árbitro esloveno Slavko Vinčić ya había despertado cuestionamientos. Sin embargo, además de las críticas por la elección del juez esloveno, la decisión dejó al descubierto el escaso peso político que tuvieron tanto la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) del corrupto Claudio "Chiqui" Tapia como la CONMEBOL presidida por Alejandro Domínguez en una de las determinaciones más sensibles del torneo.
La elección del esloveno fue interpretada por distintos sectores como una muestra de la limitada capacidad de influencia que hoy tiene Sudamérica frente al poder que conserva la UEFA dentro de la FIFA. Pese a que la Argentina era uno de los finalistas, ni Tapia ni Domínguez consiguieron evitar la elección de un juez del mismo continente que el otro equipo que definía el título, España, que ya despertaba cuestionamientos desde la previa.









