Se confirmó lo que se viene dando hace rato: el París Saint-Germain es el mejor equipo del mundo. En una final muy peleada, luego de un empate 1-1 en 120 minutos de juego, los parisinos vencieron por penales al Arsenal por 4-3 en el Puskás Aréna de Budapest y se alzaron con la Champions League por segunda vez consecutiva.
En el inicio del partido, el PSG tendría la posesión de la pelota, sin embargo, sería el equipo de Mikel Arteta el primero en golpear. A los 5 minutos, Kai Havertz se mandaría en velocidad por la banda izquierda y, en lugar de meter un centro atrás, sacaría un potente remate al primer palo que sería inatajable para Matvey Safonov para meter el 1-0.
Pese a estar de entrada abajo en el marcador, el conjunto parisino mantendría el mismo esquema inicial de sostener la pelota e intentar forzar algún error o hueco en la defensa de unos Gunners que apostarían por las presiones en salida y a ataques a la contra.
A los 25, Bukayo Saka mandaría un peligroso centro al área, pero Safonov evitaría con lo justo que Leandro Trossard lo recibiría. Si bien encendería las alarmas en el cuerpo técnico de Luis Enrique por un golpe en la cabeza con el propio atacante del equipo londinense tras el despeje, el guardameta ruso seguiría sin problemas en cancha.
Con algunas chances aisladas por ambos lados, sobre todo de los parisinos, pero sin más goles, la gran definición se iría al descanso sin modificaciones en el resultado. Ya en la segunda mitad, la sintonía del partido sería similar: un PSG dominante y un Arsenal que aguantaba y esperaba su momento para ir en busca del segundo tanto.
Tras varias llegadas cerca del arco de David Raya, finalmente los parisinos conseguirían una chance clave para empatar el duelo: un penal. A los 61, Cristhian Mosquera le cometería una clara infracción a Kvaratskhelia en el área. El encargo de ejecutar la pena máxima sería Ousmane Dembélé y no fallaría: 1-1.
Claramente encendido luego de la igualdad, el PSG empezaría a acorralar aún más al Arsenal, lo cual se traduciría en más ocasiones más claras de gol. Por ejemplo, a los 76 Kvaratskhelia haría la personal y casi pondría al frente a su equipo, pero su tiro pegaría en el palo y se iría al córner, y poco después, el ingresado Bradley Barcola casi quedaría mano a mano con Raya, pero adelantaría demasiado la pelota y el guardameta español alcanzaría a cortar la jugada.
Sobre el cierre del tiempo reglamentario, el PSG tendría las últimas dos claras del partido con un potente remate de Vitinha desde afuera del área que se iría apenas por arriba del travesaño y un tiro de Barcola que pegaría en la parte externa de la red del arco del Arsenal. Sin más alteraciones en el marcador, la final se iría al alargue.
Luego de un primer tiempo extra escaso de oportunidades, condicionado principalmente por el cansancio de ambos equipos, en el inicio de la segunda etapa, los parisinos estarían nuevamente cerca de dar vuelta la historia. A los 106, Barcola metería un centro de cabeza que podría haber llegado a Gonçalo Ramos para el gol, de no ser por Raya que de una zambullida lograría despejar la pelota.
Si bien el Arsenal lograría tener su rato de protagonismo sobre el cierre de los 120 minutos, no podría conseguir su ansiado gol consagratorio y la gran final se iría a los penales.
La tanda de penales
1 | PSG | 1-0 | Gonçalo Ramos la clavaría al ángulo derecho y Raya se tiraría a la izquierda








