La Casa de la Moneda argentina volverá a encender sus máquinas para imprimir billetes, aunque esta vez no serán pesos locales sino nairas nigerianos. Este contrato, gestionado a través de la firma británica De La Rue, representa una importante oportunidad para la imprenta estatal, que venía con una actividad muy reducida desde hace más de un año.
Según los detalles disponibles, se trata de la producción de alrededor de 700 millones de billetes para el Banco Central de Nigeria. El trabajo mantendrá ocupada a la empresa por al menos un año y medio, y podría extenderse hasta dos años. En el acuerdo, la Casa de la Moneda aportará las instalaciones, la maquinaria y la mano de obra, mientras que la materia prima y los diseños llegarán desde la parte contratante.
Esta tercerización surge en un contexto donde la imprenta estatal había quedado prácticamente fuera de las grandes licitaciones del Banco Central argentino. Desde 2024, bajo la gestión de Santiago Bausili, se decidió no incluirla en contratos clave, como la impresión de billetes de 20.000 pesos, y luego se rescindieron varios acuerdos.
El impacto de la reestructuración local
Para fines de 2023, los contratos rescindidos representaban más del 90% de los ingresos de la Casa de la Moneda. Desde entonces, solo mantuvo tareas menores, como alquiler de espacios para depósitos del BCRA, y participó sin éxito en otras licitaciones. Recientemente, el Banco Central abrió una nueva licitación para 400 millones de billetes de 20.000 pesos que circularán entre abril y septiembre de 2027, pero todavía no se sabe quién se lo llevará.
Esta situación dejó a la empresa estatal en una posición complicada, con una fuerte caída de actividad. El acuerdo con Nigeria llega como un alivio para mantener operativa la planta y preservar empleos.
Del otro lado del océano, Nigeria atravesó una fuerte crisis monetaria entre 2022 y 2023. El entonces gobernador del Banco Central nigeriano, Godwin Emefiele, junto al presidente Muhammadu Buhari, impulsó el rediseño de los billetes de mayor valor. El plazo para canjear los viejos era muy ajustado y la imprenta local no pudo responder a tiempo.
La crisis que vivió Nigeria
Esto generó un verdadero caos: la gente corría a los bancos, los cajeros automáticos se vaciaban y el comercio se paralizó en un país donde casi todos dependen del efectivo para las compras diarias. Hubo protestas, ataques a bancos y choques con la policía. Finalmente, la Corte Suprema extendió los plazos y los billetes viejos mantuvieron su valor indefinidamente, permitiendo un recambio más ordenado.
De La Rue, con larga experiencia en la impresión de billetes nigerianos, fue clave en resolver parte de esa demanda. Hace poco más de dos meses, la empresa inglesa fue comprada por el fondo estadounidense Atlas y dejó de cotizar en la Bolsa de Londres. Bajo esta nueva administración, decidieron derivar parte de la producción a la Argentina.