Casi la mitad de los trabajadores argentinos rechazó al menos una oferta laboral porque exigía presencialidad, según un estudio realizado por Bumeran.
Por otro lado, el 39% dejó de buscar empleos que requerían concurrir todos los días a la oficina y otro 9% descartó propuestas que contemplaban algún grado de asistencia.
El relevamiento, denominado 100% Presencialidad, contó con la participación de más de 3.000 trabajadores y especialistas en recursos humanos.
Entre los encuestados, apenas el 2% afirmó haber rechazado una oferta por ser completamente remota, mientras que el 50% señaló que nunca descartó una oportunidad laboral por la modalidad propuesta.
Trabajo remoto.
El esquema más elegido
Los datos muestran que actualmente el 47% de las personas consultadas trabaja bajo una modalidad híbrida. En tanto, el 33% lo hace de manera presencial y el 20% trabaja completamente a distancia.
Cuando se plantea la posibilidad de elegir, el formato combinado vuelve a ubicarse como la opción más mencionada: el 51% se inclinaría por un esquema híbrido, mientras que el 41% elegiría trabajar de manera remota. Solo el 8% optaría por una modalidad presencial plena.
La modalidad también puede convertirse en un condicionante para aceptar un nuevo empleo. El 64% de los trabajadores consultados aseguró que rechazaría una propuesta si no coincidiera con su esquema de trabajo ideal. Dentro de ese grupo, el 50% manifestó que descartaría específicamente un puesto completamente presencial.
Federico Barni, CEO de Bumeran.com en Jobint, sostuvo que “el esquema híbrido creció 24 puntos porcentuales respecto a 2025 y se consolidó como la modalidad predominante, al tiempo que la presencialidad total cayó 30 puntos”.
Trabajo presencial.
El apoyo al trabajo a distancia
Entre quienes prefieren trabajar de forma remota o híbrida, el ahorro asociado a los traslados aparece como uno de los principales argumentos. El 83% señaló ese aspecto como un beneficio, mientras que el 77% destacó que estos formatos facilitan el equilibrio entre la vida personal y laboral.
A su vez, el 73% valoró el menor gasto en transporte, comidas, vestimenta y otros consumos relacionados con la asistencia diaria a una oficina. En el caso de quienes eligen el formato híbrido o remoto, el 63% también destacó la posibilidad de organizar mejor sus horarios.
El 62% mencionó la comodidad y concentración que encuentra en el hogar, además de la posibilidad de trabajar desde distintos lugares. El 54% vinculó estas modalidades con una mejora del bienestar emocional y el 52% sostuvo que permiten reducir distracciones y elevar la productividad.
El apoyo al trabajo presencial
La presencialidad también presenta ventajas para el grupo que la elige. El 49% destacó la interacción y la conexión con sus colegas, mientras que el 45% consideró que la oficina favorece la comunicación y el trabajo en equipo.
En la misma proporción, los trabajadores asociaron la presencialidad con mayores posibilidades de aprendizaje y desarrollo profesional y con una mejora de la productividad. Además, el 39% valoró el acceso a herramientas y recursos de la empresa y otro 39% señaló como beneficio una mayor facilidad para separar el trabajo de la vida personal.