A partir del 1° de abril, comenzaron a regir cambios concretos en el esquema tributario argentino con la eliminación de una serie de impuestos al consumo, en el marco de la Ley de Modernización Laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei. La medida se encuentra contemplada en el artículo 195 de la normativa y alcanza a distintos bienes y servicios que durante años estuvieron gravados con alícuotas significativas.
La decisión implica la eliminación del impuesto a los seguros, que tenía una alícuota del 2,5%, así como también del tributo aplicado a los servicios de telefonía celular y satelital, que representaba un 5,2632% sobre el total de la factura. A esto se suma la derogación del impuesto a los objetos suntuarios, cuya tasa alcanzaba el 20%, además de los gravámenes internos sobre vehículos automotores, embarcaciones de recreo y aeronaves.













