En un giro histórico que marca el fin de décadas de decadencia y manipulación estadística, la República Argentina consolida su camino hacia la estabilidad macroeconómica bajo la mirada atenta de los mercados globales. La administración del presidente Javier Milei, a través de su equipo económico, ha dejado claro que la era de los parches y el gasto desenfrenado para comprar voluntades en las urnas ha terminado definitivamente. En este contexto de optimismo racional, el secretario de Política Económica, José Luis Daza, fue el encargado de inaugurar la prestigiosa jornada “Inside Argentina 2026”, celebrada en el Four Seasons Hotel Buenos Aires.
Con la autoridad que otorga el éxito de las políticas implementadas, Daza lanzó un mensaje contundente que resuena como una sentencia de muerte para el viejo populismo: “No vamos a estimular la economía artificialmente para ganar las elecciones”. Este compromiso con la disciplina fiscal y la disciplina monetaria se produce apenas 24 horas después de que la calificadora Fitch Ratings decidiera elevar la nota de la deuda soberana argentina a “B-”, un reconocimiento explícito a la agenda de reformas impulsada por el Ejecutivo.

El funcionario argumentó que la Argentina no solo merece esta mejora, sino que los fundamentos actuales exigen que las calificadoras continúen elevando la nota del país, alejándolo de los escalafones compartidos con naciones en crisis para devolverlo al lugar de relevancia internacional que nunca debió perder.
Daza fue implacable al detallar que el gobierno no cederá ante las presiones políticas de cara a las presidenciales de 2027. “Hay una cosa que no vamos a hacer. No vamos a estimular la economía artificialmente con trucos fiscales, con gastos fiscales, con rebajas de impuestos temporales para ganar una elección. No lo vamos a hacer, no vamos a abandonar la disciplina fiscal. Eso es número uno”, enfatizó el secretario, subrayando que la prioridad absoluta es el superávit fiscal y la erradicación definitiva de la inflación.

Desde una perspectiva técnica, el secretario descartó cualquier tipo de política de expansión del gasto o reducciones impositivas que pudieran poner en riesgo el equilibrio financiero. “Tampoco vamos a abandonar la disciplina monetaria”, sentenció, diferenciando tajantemente esta gestión de los ciclos previos donde la proximidad de los comicios activaba planes de estímulo ficticios que terminaban en crisis cambiarias y devaluaciones. Para el gobierno, la confianza se gana con coherencia, no con “trucos fiscales y monetarios”.
Respecto a la inserción en el mercado financiero global, el panorama es sumamente alentador. A pesar de que el país se niega actualmente a emitir deuda a tasas elevadas para proteger la dinámica fiscal, Daza aseguró: “No estamos lejos de volver a los mercados”. El equipo económico proyecta que, para el año 2027, cuando se acumulan importantes vencimientos, el reconocimiento del mercado a la solidez del programa económico permitirá obtener tasas de interés significativamente más bajas y plazos más extensos.









