La provincia de Río Negro avanza con el desarrollo de la obra eléctrica El Solito–Negro Muerto, un proyecto que contempla una inversión superior a los USD 8,4 millones y que apunta a fortalecer la infraestructura energética de una zona con un importante potencial para ampliar la frontera agrícola.
La iniciativa incluye más de 32 kilómetros de tendido eléctrico, además del cruce del río Negro y la construcción de siete subestaciones transformadoras.
La nueva infraestructura permitirá mejorar el acceso a la energía y generar condiciones para incorporar tecnología, optimizar los procesos productivos y elevar la competitividad de las actividades que se desarrollan en el área.
El proyecto.
Uno de los principales objetivos del proyecto es avanzar en la puesta en producción de unas 13.000 hectáreas de Negro Muerto, una superficie que representa una oportunidad para ampliar la actividad agrícola y generar nuevas fuentes de empleo vinculadas al crecimiento productivo de la región.
La disponibilidad de energía eléctrica es uno de los factores centrales para acompañar la expansión de las actividades económicas. La infraestructura proyectada busca garantizar el abastecimiento necesario para que los establecimientos productivos puedan incorporar nuevas herramientas y mejorar sus procesos.
El proyecto El Solito–Negro Muerto deberá atravesar el río Negro mediante el tendido eléctrico previsto y contará con siete subestaciones transformadoras distribuidas para sostener el suministro energético de la zona. De esta manera, la obra apunta a resolver una de las condiciones necesarias para avanzar con el desarrollo de nuevas áreas productivas.
Cultivos.
La inversión superior a los USD 8,4 millones se orienta, de esta manera, a generar una infraestructura capaz de acompañar el crecimiento de la producción rionegrina. El objetivo es que el potencial disponible en Negro Muerto pueda traducirse en una mayor superficie incorporada a la actividad agrícola.
Desde Río Negro remarcaron que la planificación de este tipo de obras busca crear las condiciones necesarias para transformar el potencial productivo de la región en más producción y empleo.
En ese marco, la ampliación de la infraestructura eléctrica constituye un componente clave para sostener el desarrollo de las actividades existentes y facilitar la incorporación de nuevas áreas a la producción.