Luque y Manzano descartaron responsabilidad en el caso Progen y explicaron que su rol se limitó a supervisar sin firmar contratos. Desde 2017, Correa permanece en Bélgica cumpliendo una condena de 8 años por corrupción en el caso Sobornos y continúa atacando al Gobierno desde sus redes.
El intercambio entre Luque y Correa refleja la tensión política que persiste en Ecuador en un contexto de acusaciones y respuestas públicas. Mientras el Gobierno avanza con obras como la cárcel de Santa Elena, la oposición mantiene su discurso crítico desde el exterior.