El Congreso busca determinar si varios ensayos clínicos en hospitales chinos expusieron tecnología estadounidense a riesgos para la seguridad nacional.
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La Cámara de Representantes de Estados Unidos intensificó el escrutinio sobre los vínculos entre la industria farmacéutica estadounidense y China al abrir investigaciones contra cinco de las principales compañías del sector por la realización de ensayos clínicos en territorio chino, incluidos centros ubicados en la región de Xinjiang y hospitales vinculados al Ejército chino.
La iniciativa fue impulsada por John Moolenaar, quien envió cartas a las farmacéuticas Merck & Co., AbbVie, Eli Lilly and Company, Pfizer y Bristol Myers Squibb solicitando información detallada sobre sus operaciones en China y los mecanismos empleados para proteger datos sensibles, garantizar estándares éticos y evitar riesgos para la seguridad nacional.
Los laboratorios deberán responder antes del 17 de julio con documentación sobre los procedimientos de diligencia debida aplicados en sus ensayos clínicos, especialmente aquellos desarrollados en Xinjiang y en hospitales asociados al aparato militar de la República Popular China.
El diputado republicano John Moolenaar ha enviado cartas a distintas farmacéuticas solicitando información acerca de sus operaciones en China
Según el comité, aunque no existen pruebas de que las compañías hayan cometido actos ilegales, la realización de investigaciones médicas en territorio chino expone a las empresas estadounidenses a riesgos éticos, tecnológicos y estratégicos que podrían beneficiar al régimen de Beijing.
Las cartas advierten que Xinjiang continúa siendo objeto de fuertes denuncias internacionales por el tratamiento que reciben los uigures y otras minorías étnicas y religiosas. Asimismo, citan investigaciones académicas que documentan presuntas deficiencias en la obtención del consentimiento informado de participantes en ensayos clínicos realizados en esa región.
Los legisladores recordaron además que la ''Ley de Prevención del Trabajo Forzoso Uigur'' refleja la preocupación de Washington por impedir que empresas estadounidenses desarrollen actividades que puedan estar relacionadas con prácticas coercitivas o violaciones de los derechos humanos, aun cuando la legislación no regula específicamente los ensayos clínicos.
El régimen de Xi Jinping ha llevado a cabo la persecución sistemática de minorías étnicas y religiosas como el caso de los Uygures
El comité sostuvo que China ha logrado convertirse en uno de los destinos más atractivos para las investigaciones farmacéuticas mediante una combinación de subsidios estatales, reformas regulatorias y estándares éticos insuficientes analizados por sectores del Congreso estadounidense.
De acuerdo con los datos citados en la investigación, la participación de Estados Unidos en los programas mundiales de desarrollo temprano de medicamentos cayó del 48 % en 2015 al 37 % en 2024, mientras que la cuota de China aumentó del 8 % a más del 32 % durante el mismo período, reflejando el rápido crecimiento de su industria bio-tecnológica.
El comité también señaló que Merck ha patrocinado o colaborado en 224 estudios clínicos en China desde 2005, incluidos al menos 31 desarrollados en Xinjiang y otros 40 realizados en hospitales y centros médicos vinculados al Ejército chino.
En el caso de AbbVie, la investigación sostiene que la empresa participó en más de un centenar de estudios clínicos en China desde 2007, incluidos al menos 17 centros ubicados en Xinjiang y 16 instalaciones relacionadas con instituciones militares.
La farmacéutica Merck es una de las principales apuntadas por el congreso estadounidense acerca de sus operaciones en China
Los legisladores advirtieron que desarrollar investigaciones en hospitales controlados por las Fuerzas Armadas chinas podría facilitar la transferencia de propiedad intelectual y conocimientos biotecnológicos de empresas estadounidenses hacia el aparato militar de Beijing.
Las compañías respondieron con cautela a las investigaciones. Merck aseguró que la seguridad de los pacientes y la integridad ética constituyen prioridades de su programa mundial de investigación clínica y afirmó cumplir con todas las normas regulatorias internacionales.
Eli Lilly informó que analiza el contenido de la carta, mientras que Pfizer confirmó haber recibido la solicitud sin realizar comentarios adicionales. AbbVie declinó pronunciarse y Bristol Myers Squibb no respondió a los pedidos de declaraciones.
Por su parte, la embajada de China en Washington rechazó las acusaciones y calificó de infundadas las acciones del comité, además de acusar a Estados Unidos de politizar las relaciones comerciales y tecnológicas entre ambos países.
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La investigación se enmarca en una estrategia impulsada por la administración del presidente Donald Trump para reducir la dependencia estadounidense de sectores estratégicos controlados por China y reforzar los mecanismos de protección de tecnologías sensibles.
En esa misma línea, Moolenaar promueve un proyecto de ley bipartidista denominado Ley de Seguridad Nacional e Inversión en Bio-tecnología, que ampliaría los controles federales sobre inversiones, licencias y empresas conjuntas vinculadas con la biotecnología en China, sometiéndolas a revisiones obligatorias por motivos de seguridad nacional.
La iniciativa complementa la ''Biosecure Act'', promulgada por Trump a finales del año pasado, que restringe las relaciones comerciales entre agencias federales estadounidenses y determinadas empresas biotecnológicas extranjeras. Tanto la Casa Blanca como un creciente número de legisladores consideran que preservar el liderazgo tecnológico y científico de Estados Unidos constituye un componente esencial de la competencia estratégica con el régimen chino y de la protección de la seguridad nacional.
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