Estados Unidos intensificó su estrategia para asfixiar económicamente al régimen iraní y exige a Irak que cierre prácticamente todos los pasos fronterizos con su vecino, una medida destinada a reducir las rutas utilizadas por Teherán para mantener sus intercambios comerciales y eludir las sanciones internacionales.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irak, Fuad Hussein, confirmó que el Departamento del Tesoro estadounidense solicitó el cierre de todos los cruces fronterizos con Irán, con excepción de dos puntos, uno de ellos ubicado en la región del Kurdistán iraquí. La exigencia forma parte de los esfuerzos de Washington para aumentar la presión económica sobre la dictadura islámica y limitar sus fuentes de ingresos.
En una entrevista, Hussein reconoció que el gobierno iraquí todavía mantiene conversaciones con las autoridades estadounidenses, aunque advirtió que cumplir con la solicitud podría generar dificultades económicas para su país.












