Por iniciativa del gobernador republicano Ron DeSantis, el estado de Florida declaró como organización terrorista al Consejo de Relaciones Islámico-Estadounidenses (CAIR, por sus siglas en inglés), una entidad conectada a redes que financian a Hamás y a otros grupos terroristas de Medio Oriente.
La normativa sancionada tipifica como delito grave la provisión de "apoyo material" a grupos catalogados de terroristas. De superar el test judicial en los tribunales, el estado sureño se encamina a ser el primer distrito del país en disolver la filial de CAIR con sede en Tampa.
Al impulsar la medida en redes sociales meses atrás, DeSantis argumentó: "Tenemos la responsabilidad de defender y revitalizar la civilización occidental, y eso significa protegernos contra la progresiva implantación de la sharia en todas sus formas".
Con esta decisión, Florida sigue los pasos de Texas al calificar a CAIR como organización terrorista. Los gobernadores de ambos estados fundamentaron la medida en que la institución integraba —junto con otras 200 personas y entidades— el listado de "cómplices no imputados" en el histórico juicio por financiamiento de terrorismo contra la Holy Land Foundation, causa que concluyó en 2008 con la condena de la fundación benéfica y cinco de sus directivos.
En paralelo, el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, ratificó la semana pasada que su cartera económica y el IRS avanzan en la revisión para revocar el estatus de exención impositiva de ONGs de izquierda como la Open Society Foundations del multimillonario George Soros, el Southern Poverty Law Center y la propia CAIR.
No obstante, conociendo sus vínculos con el terrorismo internacional, el gobierno de Trump aborda el expediente de CAIR bajo una óptica estrictamente de seguridad nacional, endureciendo el cerco financiero contra esta organización.