Marco Rubio reafirma la estrategia de la administración Trump hacia Cuba: más presión sobre La Habana y ayuda humanitaria de EEUU directamente para los cubanos.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, recibió este lunes en Washington al jefe de la misión diplomática estadounidense en Cuba, Mike Hammer, para analizar la situación de la isla y revisar los avances del programa de asistencia humanitaria impulsado por la administración del presidente Donald Trump. La reunión se produjo en un momento en que Washington mantiene una estrategia de creciente presión sobre el régimen de Miguel Díaz-Canel, al tiempo que busca garantizar que la ayuda llegue directamente a los cubanos afectados por la crisis.
Durante el encuentro, Hammer presentó a Rubio una actualización sobre las condiciones que atraviesa Cuba y sobre la implementación del compromiso estadounidense de 100 millones de dólares en asistencia humanitaria. La administración Trump ha optado por distribuir estos recursos fuera de las estructuras controladas por el estado cubano, con el argumento de evitar que el régimen pueda apropiarse de los fondos o utilizarlos para fortalecer su aparato político y económico.
Washington contempla trabajar con Cáritas y otras organizaciones consideradas confiables para distribuir la asistencia. La estrategia también pretende impedir que los recursos terminen bajo el control de GAESA, el conglomerado empresarial relacionado con las fuerzas armadas cubanas y que ocupa una posición central en sectores estratégicos de la economía de la isla.
El secretario de Estado Marco Rubio recibió al jefe de la misión diplomática en Cuba para revisar la asistencia humanitaria a La Habana
La decisión refleja una de las principales características de la política de Trump hacia Cuba: combinar una postura firme frente al régimen con medidas destinadas a ayudar directamente a la población. En lugar de entregar los recursos a las autoridades de La Habana, la administración estadounidense busca que los beneficios lleguen a familias y comunidades que enfrentan dificultades económicas y escasez de productos básicos.
La representación diplomática estadounidense destacó además el respaldo de Washington a las aspiraciones de los cubanos de vivir ''en libertad y con dignidad''. El mensaje se alinea con la posición de la administración Trump de que la crisis cubana no puede resolverse simplemente mediante asistencia al gobierno, sino que requiere cambios políticos y económicos que permitan una mayor libertad para la población.
La ayuda comenzó a materializarse durante el segundo semestre del año mediante envíos dirigidos a familias vulnerables. Los paquetes incluyen alimentos básicos, productos de higiene y artículos destinados a facilitar el acceso al agua potable, además de otros bienes necesarios para cubrir necesidades domésticas esenciales.
El sistema diseñado por Washington contempla que una parte de los fondos sea administrada mediante estructuras relacionadas con la Iglesia Católica, mientras que otra será canalizada a través de organizaciones no gubernamentales seleccionadas por Estados Unidos. De esta manera, la administración Trump intenta reducir la capacidad del régimen para intervenir en el proceso de distribución.
El gobierno del presidente Donald Trump aseguró que se asociarán a Caritas y otras organizaciones confiables, prescindiendo de GAESA de forma absoluta
La reunión también se produjo dentro de una estrategia más amplia para aumentar la presión sobre La Habana. Rubio ha dejado claro que Estados Unidos no tiene previsto relajar sus medidas mientras la dictadura cubana no emprenda transformaciones económicas y políticas. El secretario de Estado ha advertido además que la isla no podrá utilizar mecanismos alternativos para esquivar las sanciones estadounidenses.
''Lo que intentamos enseñarles es que no hay válvulas de escape'', afirmó Rubio previamente, dejando claro que Washington responderá ante cualquier intento de sortear las restricciones impuestas por Estados Unidos. El funcionario también descartó que la estrategia estadounidense vaya a desaparecer simplemente con el paso del tiempo y señaló que la situación continuará durante el resto de la actual administración.
La política de Trump se ha intensificado tras la pérdida del respaldo energético y financiero que Cuba recibía de Venezuela. Rubio presentó este cambio como una ruptura con una dinámica que durante años permitió al régimen cubano mantener apoyo externo mientras Washington mantenía una presión más limitada.
Marco Rubio aseguró que Estados Unidos responderá de forma tajante ante cualquier intento de la dictadura cubana de sortear las restricciones impuestas por Washington
En paralelo, Estados Unidos ha impuesto nuevas sanciones contra funcionarios y entidades cubanas vinculadas al aparato militar y económico. Desde la perspectiva de la administración Trump, estas medidas buscan reducir los recursos disponibles para las estructuras que sostienen al régimen y, al mismo tiempo, aumentar los incentivos para que La Habana acepte reformas.
La reunión entre Rubio y Hammer permitió así revisar dos componentes fundamentales de la estrategia estadounidense: mantener una presión sostenida sobre el Gobierno cubano y garantizar que la asistencia estadounidense llegue directamente a los ciudadanos, evitando que el régimen pueda beneficiarse de ella.