Un musulmán de origen gambiano asesinó a dos personas frente a un bar gay de Tucson, Arizona, en un ataque que las autoridades estadounidenses confirmaron posteriormente como un crimen de odio contra la comunidad LGBT.
El hecho ocurrió durante la madrugada del 31 de agosto, en el estacionamiento del bar Venture-N. Según informó el Departamento de Policía de Tucson, Ousman Ceesay, de 44 años, confrontó a Cameron Davis Capara, de 33, y Vincent Anthony Siqueiros, de 42, antes de disparar contra ambos. Las dos víctimas murieron en el lugar.
Ousman Ceesay.
Después del ataque, Ceesay se disparó con una pistola de 9 milímetros y murió posteriormente en un hospital. Los investigadores determinaron que no conocía previamente a las víctimas y que había llegado recientemente a Tucson.
Durante el allanamiento de su vivienda, la Policía encontró notas que indicaban que había actuado solo y que el ataque estaba motivado por su odio hacia los homosexuales. Además, el atacante tenía una lista con otros establecimientos de la zona reconocidos como "LGTB friendly".
Ceesay había nacido en Gambia, país de África occidental, y creció dentro de la religión musulmana. Había llegado a Estados Unidos al menos 17 años antes, vivió durante años en Oklahoma y posteriormente obtuvo la ciudadanía estadounidense.
Una de las víctimas, Cameron Davis Capara, era fotógrafo y participaba activamente en distintas causas progresistas. Durante los últimos años había documentado manifestaciones contra las guerras en Gaza e Irán, protestas pro-Palestina y operativos migratorios de ICE en Arizona. Su familia lo describió como una persona particularmente comprometida con cuestiones de “justicia social”.
Cameron Campara, el activista asesinado por el musulmán.
La Policía remarcó que no existe evidencia de que Ceesay hubiera elegido personalmente a Capara por motivos personales, sino por sus preferencias sexuales. La investigación determinó que las víctimas eran desconocidas para el atacante musulmán y que el objetivo del episodio estaba relacionado con el establecimiento y con su vinculación con la comunidad LGBT.
Las autoridades contactaron posteriormente a los demás negocios LGTB que aparecían mencionados cómo potenciales ataques en las notas de Ceesay, mientras que aseguraron apresuradamente que "no existe actualmente una amenaza activa" por la muerte del terrorista.