Emmanuel Macron afirmó desafiante: "No hay injerencia exterior visible, pero sí una manipulación extranjera de la información que ha dado lugar a comentarios estúpidos, a la vez que inaceptables, de parte de dirigentes extranjeros". Al ser consultado si se refería a Donald Trump, respondió: "Entre otros". Los ataques del régimen francés alcanzaron también al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quien calificó con precisión la crisis como una "invasión del islamismo extremista".
Profundamente irritado, Emmanuel Macron intentó desligarse del colapso declarando: "Se ha afirmado que fuimos invadidos por hordas de migrantes e islamistas, lo cual es totalmente falso" y agregando que "es totalmente falso que fuimos invadidos por inmigrantes islamistas". En un ataque directo a los soberanistas, el jefe de Estado espetó: "El hecho es que todos los que hablan mal de nuestro país en este momento son personas que no aman a nuestro país. Y esa gente me irrita", asegurando que "Hay mucha gente que hace campaña a costa de Francia".














