La República Democrática del Congo y China firmaron un acuerdo para profundizar su cooperación en el sector minero, en medio de la creciente competencia global por el control de minerales estratégicos clave para la transición energética. El anuncio fue realizado por el gobierno congoleño, que destacó que el pacto busca ''fortalecer la inversión y mejorar la gestión'' de los recursos naturales del país.
El convenio contempla la colaboración en áreas como el intercambio de datos geológicos, la protección de inversiones y el impulso al procesamiento local de materias primas. También incluye un mecanismo de supervisión para garantizar que los proyectos se ajusten a la legislación congoleña y se desarrollen en un entorno considerado estable y transparente. Sin embargo, el acuerdo ha generado cuestionamientos sobre su implementación efectiva, dadas las críticas históricas a la falta de transparencia en el sector.
La República Democrática del Congo es el principal productor mundial de cobalto y posee importantes reservas de cobre, litio y coltán, minerales esenciales para la fabricación de baterías y tecnologías vinculadas a la movilidad eléctrica. Esta riqueza ha convertido al país en un punto estratégico para potencias globales que buscan asegurar el suministro de estos recursos.

En este contexto, compañías chinas como CMOC, Zijin Mining y Huayou Cobalt ya tienen una presencia dominante en la industria minera congoleña. Además, China se mantiene como el principal acreedor bilateral del país africano, lo que refuerza su influencia económica y política en la región.
El acuerdo también coincide con la entrada en vigor, a partir del 1 de mayo, de un régimen de acceso libre de aranceles para las exportaciones congoleñas hacia China, en el marco de una iniciativa que abarca a más de 50 países africanos. Si bien esta medida podría favorecer el comercio, especialistas advierten que también podría consolidar un modelo basado en la exportación de materias primas sin valor agregado.










