El presidente socialista de España, Pedro Sánchez, sufrió un duro golpe político en el Congreso apenas un día después de haber defendido su gestión y descartado una salida anticipada del cargo.
Una mayoría parlamentaria aprobó este jueves una moción que le exige su renuncia o, en su defecto, que se someta a una cuestión de confianza, que podría derivar también en un apartamiento del cargo, dejando en evidencia la fragilidad política de su gestión.
La votación, impulsada por el Partido Popular (PP) y otras fuerzas opositoras, reunió 178 votos a favor y 171 en contra. Si bien la iniciativa no es vinculante, por lo que no obliga formalmente al mandatario a dimitir ni a someterse al Congreso, el resultado expone un escenario adverso para el líder del PSOE en medio de crecientes cuestionamientos.
Pedro Sánchez.
El miércoles, Sánchez había comparecido ante el Parlamento para dar explicaciones por las causas de corrupción que involucran tanto a su Gobierno como a su partido. En ese contexto, buscó mostrarse firme frente a las críticas: “La pregunta no es si vamos a continuar. La pregunta es: ¿Cómo no vamos a continuar?”, afirmó.
Sus declaraciones enojaron tanto a la oposición como a sectores que hasta hace poco lo respaldaban. La moción del PP fue acompañada no solo por Vox, sino también por Junts x Catalunya, el espacio vinculado al expresidente catalán Carles Puigdemont, Unión del Pueblo Navarro y Coalición Canaria.
El dato político más significativo es que, salvo PP y Vox, esos partidos habían sido aliados clave de Sánchez en 2023, cuando facilitaron su investidura mediante acuerdos y compromisos con el líder socialista. Su cambio de postura profundiza la crisis política que atraviesa el oficialismo de izquierda.
“El presidente del gobierno está actuando contra la mayoría absoluta que está pidiendo su dimisión”, afirmó el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, inmediatamente después de la votación.
Pedro Sánchez.
Escándalos de corrupción que golpean a Sánchez
El deterioro de la posición de Sánchez se da en paralelo a una serie de escándalos judiciales que impactan de lleno en su entorno. Esta misma semana se conoció la condena a 24 años de prisión contra su exministro de Transportes, José Luis Ábalos, por el cobro de coimas en la compra de barbijos durante la pandemia.
A esto se suma la investigación que alcanza al expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero por presunto tráfico de influencias y lavado de dinero. En ese marco, la Guardia Civil analiza la existencia de una posible trama interna en el PSOE destinada a desacreditar a jueces, fiscales y agentes que investigaban casos vinculados al gobierno o a dirigentes del partido.
La presión también alcanza al círculo más cercano del presidente. El mismo día de su comparecencia, su esposa, Begoña Gómez, entregó su pasaporte como medida cautelar en el marco de una causa judicial que la envía a juicio oral, ante sospechas de haberse beneficiado de su rol institucional para impulsar su carrera profesional.
El clima en el Congreso reflejó la tensión política. Tras la votación, desde las bancadas del PP se escucharon gritos exigiendo la renuncia de Sánchez, mientras los diputados del PSOE, y hasta el propio Sánchez, respondieron con aplausos de pie en respaldo al mandatario.