El Gobierno sirio encabezado por Ahmed al-Sharaa alcanzó un entendimiento con Estados Unidos e Israel para retirar material nuclear heredado del régimen de Bashar al-Assad, almacenado durante años en una instalación clandestina vinculada al antiguo programa atómico de Siria.
El acuerdo, negociado por la administración de Donald Trump, permitirá que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) retire el material ubicado en el denominado “Sitio 99”, según revelaron funcionarios estadounidenses e israelíes a Axios.
Donald Trump junto a Ahmed al Sharaa.
La instalación era seguida de cerca por Israel debido a su relación con Al-Kibar, el reactor nuclear clandestino desarrollado durante el régimen de Assad y bombardeado por las Fuerzas de Defensa de Israel en 2007. Aunque aquel ataque destruyó buena parte del programa nuclear sirio, permanecieron distintas instalaciones de investigación y almacenamiento.
Entre los elementos guardados en el Sitio 99 se encontraba yellowcake, un concentrado de uranio que puede ser sometido posteriormente a distintos procesos dentro del ciclo de combustible nuclear, además de residuos provenientes del proyecto de Al-Kibar.
Según funcionarios estadounidenses, el material almacenado no podía utilizarse directamente para fabricar un arma nuclear, pero sí representaba un riesgo de seguridad debido a que podía ser empleado en una “bomba sucia”, un explosivo convencional diseñado para dispersar material radiactivo y contaminar una determinada zona.
Tras la caída del régimen de Assad, Israel llegó a bombardear los accesos a la instalación para impedir que terceros pudieran ingresar al lugar. Durante más de un año, Washington y Jerusalén discutieron distintas alternativas para neutralizar definitivamente el riesgo.
Israel advirtió incluso que podría volver a atacar el sitio si detectaba intentos de retirar el material sin supervisión. La administración Trump impulsó entonces una salida diplomática y consiguió el respaldo del nuevo Gobierno sirio para avanzar con su eliminación.
Al-Kibar antes y después del bombardeo en 2008.
La tensión volvió a aumentar semanas atrás, cuando los servicios israelíes detectaron movimientos alrededor de la instalación y sospecharon que las autoridades sirias intentaban acceder al material. También existieron temores dentro de Israel sobre una posible participación de Turquía.
Washington pidió a Israel que no actuara militarmente e incorporó al OIEA a las negociaciones. Hace aproximadamente tres semanas, el organismo internacional y el Gobierno sirio firmaron finalmente un acuerdo para retirar el material nuclear.
La operación todavía no fue completada y los elementos continúan en el sitio. Sin embargo, funcionarios estadounidenses esperan comenzar próximamente el proceso y finalizar la retirada antes de que termine 2026, cerrando uno de los capítulos más sensibles heredados del régimen de Assad.