El nuevo episodio de violencia se produce apenas un día después de otra agresión contra militares registrada en Benzú y aumenta la preocupación por la seguridad de los efectivos desplegados en distintos puntos de Ceuta.
En el incidente anterior, un grupo de entre 30 y 40 migrantes habría rodeado un vehículo militar en el que se encontraban cuatro efectivos y comenzó a arrojar piedras de grandes dimensiones contra el automóvil. Los militares resultaron heridos y tuvieron que abandonar el vehículo para ponerse a salvo.
Tras aquel ataque, doce personas fueron detenidas y puestas a disposición judicial. Once reconocieron su participación en los hechos y aceptaron una condena de dos años de prisión, que fue sustituida por su expulsión a Marruecos y una prohibición de regresar a España durante cinco años. El duodécimo detenido negó haber participado en la agresión y permanece en prisión provisional.















