Luego del robo de ocho piezas de alto valor del emblemático museo francés, la designación de su directora feminista toma redundancia.
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Francia sigue conmocionada por el espectacular robo de las joyas imperiales de Napoleón, un golpe de audacia que duró menos de ocho minutos y dejó al descubierto las vulnerabilidades de seguridad del museo más famoso del mundo.
Pero la indignación nacional no solo apunta a los ladrones: también ha desencadenado una tormenta política que gira en torno a la dirección del Louvre y, en particular, a las nefastas políticas de igualdad de género dentro de la institución.
Dominique Buffin, de 46 años, jefa de seguridad del museo desde 2024, se ha convertido en el blanco de duras críticas tras el robo de ocho piezas del tesoro nacional, entre ellas la corona imperial de la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III, valorada en millones de euros.
Aunque la joya fue hallada poco después en las inmediaciones del museo, el daño simbólico ya estaba hecho. El incidente ha sido calificado por la prensa francesa como ''el robo de la década'', y ha suscitado acusaciones de que la elección de Buffin respondió más a un patético criterio de feminización que a la competencia profesional.
La jefa de seguridad del museo ha recibido durísimas críticas por su pobre desempeño en el caso
La polémica estalló cuando Marion Maréchal, eurodiputada y líder del partido derechista Identidad–Libertades, acusó a la directora del Louvre, Laurence des Cars, de haber designado a Buffin ''como parte de una política de feminización'' impulsada por el Ministerio de Cultura.
''Evidentemente, al costo de renunciar a la competencia y poner en peligro el patrimonio cultural de la nación'', escribió Maréchal en redes sociales. Su mensaje fue compartido miles de veces, avivando el debate sobre el mérito y la diversidad en las instituciones públicas.
Marine Le Pen, líder de Agrupación Nacional, calificó el robo como ''una herida en el alma del país'', mientras que el presidente del partido, Jordan Bardella, lo consideró ''una humillación intolerable para Francia'' y un símbolo de la ''decadencia del Estado''.
Ambos aprovecharon el vergonzoso suceso para atacar al gobierno de Emmanuel Macron y, en particular, a la ministra de Cultura, Rachida Dati, a quien exigieron la destitución inmediata de Des Cars y Buffin.
Los líderes de la derecha francesa calificaron el robo como una ''humillación''
El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, reconoció un ''fracaso evidente'', señalando que ''personas pudieron aparcar una grúa en pleno centro de París, acceder en minutos al museo y llevarse joyas invaluables''. El robo se llevó a cabo en la Galería de Apolo, donde se exponen los Diamantes de la Corona, y pese a que las alarmas sonaron y el personal intervino, los ladrones lograron escapar antes de ser detenidos.
El gobierno ha admitido que la seguridad del museo era anticuada. Un informe de la Corte de Cuentas, filtrado tras el robo, reveló carencias graves: falta de cámaras en salas clave, sistemas obsoletos y recortes de personal que habían generado protestas sindicales en los últimos meses.
De hecho, algunos empleados abuchearon a Des Cars cuando esta se dirigió al personal tras el incidente, denunciando que un plan para modernizar la seguridad había sido aplazado hasta 2029.
La policía francesa continúa investigando para dar con los criminales y recuperar las joyas faltantes
Des Cars, nombrada en 2021 como la primera mujer al frente del Louvre, había pedido un informe de auditoría de seguridad hace tres años, cuyas recomendaciones, según Dati, ''apenas comenzaban a implementarse''.
Mientras continúa la cacería de los cuatro ladrones, el gobierno ha ordenado revisar de inmediato las medidas de protección en todos los museos y monumentos de Francia. ''Durante demasiado tiempo nos hemos centrado en la seguridad de los visitantes, olvidando la seguridad de las obras'', reconoció Dati.
El presidente Macron ha prometido ''hacer todo lo posible'' para capturar a los responsables y recuperar las joyas restantes, pero el daño reputacional parece difícil de reparar.
Macron prometió que se resolverá el caso en el menor tiempo posible