Estados Unidos anunció un nuevo paquete de sanciones dirigido contra las dos mayores compañías petroleras de Rusia, Rosneft y Lukoil, en un esfuerzo por presionar al Kremlin a negociar un acuerdo de paz en Ucrania.
La medida, anunciada por el presidente Donald Trump y el secretario del Tesoro Scott Bessent, busca cortar una de las principales fuentes de financiamiento de la maquinaria de guerra rusa y obligar a Moscú a aceptar un alto el fuego inmediato.
''Cada vez que hablo con Vladímir, tengo buenas conversaciones, pero no avanzan a ningún lado'', declaró Trump en la Casa Blanca tras reunirse con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
La medida fue anunciada por Trump y por el secretario del Tesoro Bessent
El mandatario explicó que las sanciones son necesarias para generar un punto de inflexión en el conflicto. ''Simplemente sentí que era el momento. Esperamos mucho tiempo'', dijo, calificando el paquete como ''tremendo'' y asegurando que podría levantarse rápidamente si Rusia detiene la guerra.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, justificó la decisión señalando la ''negativa de Putin a poner fin a esta guerra sin sentido''. En su comunicado, afirmó que Rosneft y Lukoil financian directamente el esfuerzo bélico del Kremlin y que ''ha llegado el momento de detener las muertes y lograr un alto el fuego inmediato''.
Las nuevas sanciones fueron anunciadas un día después de que Trump confirmara la suspensión indefinida de una reunión prevista con el presidente rusoVladímir Putin en Budapest. La decisión coincidió con una nueva ofensiva rusa sobre territorio ucraniano que dejó al menos siete muertos, entre ellos varios niños.
Durante su encuentro con Rutte, Trump criticó la falta de compromiso del Kremlin con la paz y expresó su esperanza de que la presión económica forzara un cambio en la postura rusa. Rutte, por su parte, elogió la medida estadounidense, destacando que ''hay que presionar, y eso es exactamente lo que ha hecho hoy el presidente''.
El secretario general de la OTAN elogió la medida y la gestión de Trump en el conflicto
Las sanciones de Washington se suman a un paquete similar aprobado la semana anterior por el Reino Unido, que también impuso restricciones a Rosneft y Lukoil. ''No hay lugar para el petróleo ruso en los mercados globales'', afirmó la ministra británica de Finanzas, Rachel Reeves.
En respuesta, la embajada rusa en Londres advirtió que las sanciones contra sus principales empresas energéticas ''afectarán el suministro mundial de combustible'' y perjudicarán la seguridad energética de los países en desarrollo. Moscú calificó la estrategia de presión económica como ''contraproducente'', asegurando que ''solo complica el diálogo pacífico y provoca una mayor escalada''.
Rosneft y Lukoil exportan aproximadamente 3,1 millones de barriles de crudo diarios, lo que representa una parte significativa de la producción rusa. Rosneft, en particular, es responsable de casi la mitad del petróleo producido en el país, que equivale al 6% de la oferta global.
La economía rusa depende en gran medida de la venta de hidrocarburos, y sus principales clientes son China, India y Turquía. En ese sentido, Trump también instó a estas naciones a reducir sus compras de petróleo ruso para aumentar la presión sobre el Kremlin.
La economía rusa se encuentra fuertemente apalancada en las compañías petroleras
El movimiento de Washington recibió el respaldo de sus aliados europeos. La presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció que habló con Bessent sobre la falta de compromiso de Rusia con el proceso de paz y celebró la inminente adopción del 19º paquete de sanciones de la Unión Europea, que incluye la prohibición de importaciones de gas natural licuado ruso. ''Es una señal clara a ambos lados del Atlántico de que mantendremos la presión colectiva sobre el agresor'', expresó.
En paralelo, la Casa Blanca trabaja con los aliados europeos y con Kiev en un plan de paz de 12 puntos que contempla congelar las líneas de combate actuales, establecer un fondo de reconstrucción para Ucrania, facilitar intercambios de prisioneros y el retorno de niños deportados. El plan también prevé garantías de seguridad y una hoja de ruta para la adhesión de Ucrania a la Unión Europea.
Pese a los esfuerzos diplomáticos, el Kremlin sigue rechazando la propuesta de un alto al fuego basado en las posiciones actuales del frente. El portavoz Dmitri Peskov insistió en que Rusia mantiene su exigencia de que las fuerzas ucranianas se retiren del Donbás.
Trump, por su parte, reiteró que no quiere una ''reunión desperdiciada'' con Putin mientras persista la negativa rusa a detener la ofensiva.
Trump y Putin se iban a reunir en Budapest, pero finalmente la reunión fue cancelada