Francia vive este sábado una nueva jornada de protestas sociales bajo un amplio operativo de seguridad, luego de los graves disturbios registrados el fin de semana anterior. El Gobierno desplegó a 70.000 policías y gendarmes en todo el país para prevenir nuevos saqueos, incendios y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
Los primeros incidentes se produjeron en Lyon, donde los agentes utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a un grupo de aproximadamente 150 personas que intentaba bloquear el tránsito en una zona donde las concentraciones estaban prohibidas. Las movilizaciones vuelvan a derivar en actos de vandalismo, ataques contra edificios públicos y saqueos de establecimientos comerciales.











