La cifra exacta todavía no fue confirmada de manera independiente y, de verificarse, sería la batalla más mortífera entre ambas organizaciones yihadistas.
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El episodio representa un nuevo punto de escalada en una disputa territorial que se desarrolla desde 2019 y que involucra a dos grupos terroristas que buscan controlar las mismas rutas, poblaciones y zonas de influencia.
A principios de septiembre, el ISSP ya había reportado más de 200 combatientes muertos en enfrentamientos ocurridos en la misma región.
Una guerra que se extiende por el Sahel
Los enfrentamientos entre el Estado Islámico y Al-Qaeda se intensificaron desde septiembre y alcanzaron una dimensión que preocupa a los organismos internacionales.
Según un informe de expertos de Naciones Unidas presentado ante el Consejo de Seguridad a principios de agosto, se trata de "la confrontación directa más intensa a nivel mundial" entre una rama de Al-Qaeda y un grupo vinculado al Estado Islámico.
El Estado Islámico - Provincia del Sahel (ISSP) afirmó haber matado a más de 400 terroristas del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), organización vinculada a Al-Qaeda, durante una batalla librada en Burkina Faso, cerca de las fronteras con Mali y Níger.
El anuncio fue realizado el lunes por el ISSP, que sostuvo que entre los muertos había también varios líderes de la facción terrorista rival. Según la organización, los enfrentamientos ocurrieron cuatro días antes en la provincia burkinesa de Oudalan. Sin embargo, la cantidad de muertos todavía no pudo ser confirmada de forma independiente.
De comprobarse el balance difundido por el Estado Islámico, el enfrentamiento se convertiría en el más mortífero registrado entre ambas organizaciones extremistas.
Terroristas islámicos.
Así lo advirtió Heni Nsaibia, analista de ACLED, entidad que monitorea los conflictos armados, quien señaló: "Si se confirma la cifra de muertos que se afirma, entonces será la batalla más mortífera registrada entre los dos grupos".
Terroristas islámicos.
La violencia entre las dos organizaciones tampoco es un fenómeno reciente. De acuerdo con los datos de Nsaibia, entre 2019 y el mes pasado se registraron más de 320 batallas entre ambas facciones, que dejaron aproximadamente 2.200 muertos.
Los últimos enfrentamientos, según Wamaps, un colectivo de periodistas de África occidental, comenzaron el 9 de octubre en la zona fronteriza que comparten Burkina Faso, Mali y Níger.
La disputa responde a la competencia por los territorios y los recursos disponibles en la región. Wassim Nasr, especialista en organizaciones yihadistas e investigador asociado del Centro Soufan, describió el conflicto como una lucha por "el mismo espacio vital potencial y las mismas fuentes de reclutamiento", en una "carrera por el control de las fronteras entre los tres países".
Además, la expansión de los enfrentamientos ya supera las zonas donde se concentraban inicialmente. Mientras que durante años los combates estuvieron limitados principalmente a Mali y Burkina Faso, en los últimos meses se extendieron al oeste de Níger e incluso al noroeste de Nigeria.
Desde su bastión maliense de Menaka, el Estado Islámico también amplió su influencia hacia las regiones nigerinas de Tahoua, Dosso y Maradi, hasta alcanzar la frontera nigeriana. Esta expansión facilita el traslado de terroristas, equipos y conocimientos técnicos hacia ISWAP, la rama del Estado Islámico que opera en la cuenca del lago Chad.