Israel volvió a marcar el ritmo en el conflicto regional. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron una ofensiva precisa contra posiciones clave de Hezbollah en Beirut y el sur del Líbano.
El objetivo fue claro: debilitar la estructura operativa del grupo terrorista y cortar sus líneas de abastecimiento.
Ataques directos a centros de mando en Beirut
Los bombardeos alcanzaron varios cuarteles generales de Hezbollah en la capital libanesa. Entre ellos, la unidad Fuerza Radwan, encargada de planificar ataques contra Israel.
También fue destruido un centro de inteligencia del grupo. Según las FDI, estos espacios eran utilizados para coordinar operaciones contra civiles israelíes.
La ofensiva apunta a desarticular el corazón operativo de la organización.
Hezbollah se esconde en infraestructura civil
Israel denunció nuevamente el uso sistemático de infraestructura civil por parte de Hezbollah. Uno de los blancos fue una emisora vinculada al grupo.

En A-Tiri, las FDI atacaron un cuartel instalado dentro de una estación de radio. Según el ejército, había combatientes activos en el lugar.
Este tipo de maniobras refuerza las acusaciones contra Hezbollah por utilizar civiles como escudo.
Golpe clave: destrucción de rutas de armas en el río Litani
En paralelo, Israel destruyó un cruce estratégico sobre el río Litani. Ese paso era utilizado para trasladar armas, cohetes y combatientes.
La operación forma parte de un plan más amplio para cortar la logística del grupo terrorista.
En los últimos días, las FDI ya habían eliminado otros cruces clave en la zona.









