El gobierno de Sanae Takaichi firmó un histórico acuerdo militar con Australia que garantizará el suministro mutuo de equipamiento militar.
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Australia y Japón firmaron este sábado un acuerdo histórico de defensa que marca un punto de inflexión en la política militar japonesa, evidenciando el progresivo abandono del pacifismo que ha caracterizado a Tokio desde la posguerra. El convenio, valorado en unos 10.000 millones de dólares australianos (7.000 millones de dólares estadounidenses), contempla la provisión de buques de guerra a la Armada australiana y representa la exportación militar más relevante de Japón en décadas.
El acuerdo fue suscrito por los ministros de Defensa Richard Marles y Shinjiro Koizumi, quienes destacaron el fortalecimiento de la cooperación estratégica entre ambos países. Sin embargo, más allá del vínculo bilateral, el pacto refleja un cambio mucho más profundo en la postura de Japón frente a la seguridad internacional.
La empresa Mitsubishi Heavy Industries será la encargada de construir tres fragatas multipropósito de clase Mogami en Japón, con entregas previstas a partir de 2029. Posteriormente, otras ocho embarcaciones serán fabricadas en Australia, consolidando una colaboración industrial y tecnológica sin precedentes. Estas naves están diseñadas para operaciones complejas, incluyendo guerra antisubmarina, combate de superficie y defensa aérea.
Los ministros de Defensa de Australia y Japón sellaron un acuerdo histórico para el suministro de armamento recíproco
Para Australia, el objetivo es reforzar su capacidad de defensa en el océano Índico y el Pacífico, especialmente en un contexto de creciente presencia militar de China. No obstante, para Japón el acuerdo tiene un significado aún mayor: simboliza su transformación en un actor militar más activo y dispuesto a proyectar poder más allá de sus fronteras.
Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Japón adoptó una doctrina pacifista que limitaba severamente sus capacidades militares y prohibía en gran medida la exportación de armamento. Sin embargo, esta postura ha ido cambiando de forma sostenida en los últimos años. El levantamiento de la prohibición de exportaciones en 2014 fue el primer paso, pero las recientes reformas impulsadas por el gobierno de Sanae Takaichi marcan una ruptura mucho más clara con ese legado.
Tokio anunció recientemente la eliminación de varias restricciones que limitaban la venta de equipamiento militar al extranjero, permitiendo ahora exportaciones de sistemas avanzados como misiles y buques de guerra. Aunque se mantienen ciertos principios formales, como evitar ventas a países en conflicto, el nuevo enfoque otorga al gobierno mayor flexibilidad para aprobar operaciones en función de sus intereses estratégicos.
Sanae Takaichi ha incentivado un gran cambio en la estructura pacifista de Japón, llevando a cabo profundas reformas
Este giro responde tanto a factores geopolíticos como económicos. Por un lado, Japón busca fortalecer su industria de defensa, aumentando la producción y reduciendo costos. Empresas como Mitsubishi Heavy Industries, que durante décadas dependieron casi exclusivamente de pedidos internos, ahora encuentran nuevas oportunidades en el mercado global. Por otro lado, Tokio pretende reforzar alianzas y contrarrestar el ascenso militar de China en Asia-Pacífico.
El contexto internacional también ha acelerado este cambio. Conflictos como la guerra en Ucrania y las tensiones en Medio Oriente han incrementado la demanda global de armamento.
En paralelo, Japón ha intensificado su propio rearme. El país ha incrementado su gasto en defensa hasta alcanzar aproximadamente el 2% de su PBI y continúa invirtiendo en capacidades avanzadas, incluyendo misiles de largo alcance, aviones furtivos y drones. Además, participa junto al Reino Unido e Italia en el desarrollo de un caza de nueva generación previsto para la década de 2030, lo que refuerza su integración en proyectos militares internacionales.
Funcionarios japoneses han indicado que otros países, como Polonia y Filipinas, también están explorando la adquisición de equipamiento militar japonés, lo que sugiere que el acuerdo con Australia podría ser solo el inicio de una expansión más amplia en este ámbito.
Mitsubishi será la encargada de llevar a cabo gran parte del desarrollo militar de Japón en los próximos años