El Gobierno comunista de Pedro Sánchez avanza en un proceso de ampliación del cuerpo electoral que podría alterar significativamente el mapa político español. A través de la concesión acelerada de la nacionalidad a millones de personas en el extranjero, el Ejecutivo impulsa una política que diversas fuentes parlamentarias interpretan como una maniobra para compensar su falta de apoyos internos. Bajo el paraguas de la Ley de Memoria Democrática, conocida como la “ley de nietos”, el Gobierno facilitó el acceso al pasaporte español a descendientes de exiliados de la Guerra Civil y del franquismo, así como a hijos de mujeres que perdieron la nacionalidad al casarse con extranjeros. El plazo para acogerse a este mecanismo finalizó el 22 de octubre de 2025, tras una prórroga, generando un volumen de solicitudes sin precedentes.











