El gobierno laborista vetó a Ada Lluch, Joey Mannarino y Eva Vlaardingerbroek antes de una protesta convocada por Tommy Robinson, en medio de acusaciones de censura política.
El gobierno laborista de Keir Starmer prohibió el ingreso al Reino Unido de varios influencers y activistas conservadores europeos y estadounidenses que planeaban participar este fin de semana en una manifestación anti-inmigración convocada por Tommy Robinson en Londres. La medida volvió a colocar al primer ministro británico en el centro del debate sobre libertad de expresión, censura política e inmigración masiva.
Entre los vetados se encuentran la comentarista española Ada Lluch, el influencer estadounidense Joey Mannarino y la activista neerlandesa Eva Vlaardingerbroek, todos conocidos por sus fuertes críticas a la inmigración ilegal y al multiculturalismo en Europa. También fueron bloqueados otros dirigentes y figuras políticas europeas vinculadas a movimientos nacionalistas y anti-inmigración.
La prohibición fue impulsada por el Ministerio del Interior británico bajo el argumento de que la presencia de los activistas “no es conducente al bien público”. Sin embargo, las críticas se dirigieron rápidamente contra Keir Starmer y su gobierno, acusados de utilizar el aparato estatal para silenciar voces opositoras mientras continúan defendiendo políticas migratorias cada vez más cuestionadas dentro del Reino Unido.
El activista político Tommy Robinson
La reacción de los influencers vetados fue inmediata. Eva Vlaardingerbroek acusó directamente a Starmer de perseguir opiniones disidentes y sostuvo que el gobierno británico intenta proteger el modelo de inmigración masiva impuesto durante los últimos años. Joey Mannarino afirmó que “la libertad de expresión está muerta en Reino Unido”, mientras Ada Lluch denunció que el país “ya ni siquiera mantiene la ilusión de ser una democracia liberal”.
La manifestación había sido organizada por Tommy Robinson bajo el lema “Unite the Kingdom” y se esperaba una convocatoria multitudinaria similar a la realizada el año pasado, cuando decenas de miles de personas participaron de protestas contra la inmigración ilegal, el islamismo radical y la inseguridad.
La activista neerlandesa Eva Vlaardingerbroek
La polémica ocurre además en un momento particularmente delicado para el gobierno de Starmer. El Partido Laborista atraviesa fuertes tensiones internas, caída en las encuestas y crecientes críticas por el manejo de la inmigración y la seguridad pública, temas que impulsaron el fuerte crecimiento electoral de Reform UK y de sectores conservadores más duros.
Mientras el gobierno sostiene que las prohibiciones buscan evitar disturbios y discursos extremistas, sectores conservadores denuncian que Starmer avanza hacia un modelo cada vez más restrictivo sobre la libertad política y el debate público. Para muchos críticos, la decisión de vetar a figuras extranjeras por sus opiniones marca un precedente preocupante sobre el uso del poder estatal para controlar el discurso político dentro del Reino Unido.