Decenas de miles de personas marcharon en la capital británica mientras el gobierno laborista desplegó un gigantesco operativo policial y bloqueó el ingreso de activistas extranjeros
La capital británica vivió este sábado una de las jornadas de mayor tensión política y social de los últimos años, con decenas de miles de personas movilizadas en marchas rivales que obligaron a desplegar uno de los operativos policiales más grandes recientes en Londres.
El principal foco estuvo puesto en la manifestación “Unite the Kingdom”, encabezada por el activista Tommy Robinson, que reunió a una multitud de manifestantes con banderas británicas y consignas contra la inmigración ilegal, el islamismo radical y las políticas migratorias del gobierno laborista de Keir Starmer.
El activista político Tommy Robinson
Ante el temor de enfrentamientos, la Policía Metropolitana desplegó alrededor de 4.000 efectivos, además de drones, helicópteros, perros, caballos y vehículos blindados. Las autoridades establecieron rutas separadas para ambas movilizaciones y aplicaron estrictas restricciones para evitar choques directos entre manifestantes.
La operación coincidió además con la final de la FA Cup en Wembley, lo que incrementó todavía más la presión sobre las fuerzas de seguridad londinenses. Scotland Yard estimó que el operativo completo costó cerca de 4,5 millones de libras esterlinas.
Durante la jornada se registraron decenas de arrestos por distintos incidentes vinculados a alteraciones del orden público, agresiones y posibles delitos de odio. Según la policía, al menos cuatro oficiales resultaron heridos durante los operativos.
Manifestación en contra de la manifestación ilegal en Inglaterra
El gobierno laborista de Keir Starmer endureció además las medidas preventivas antes de las protestas y prohibió el ingreso al Reino Unido de once activistas e influencers extranjeros vinculados a movimientos nacionalistas y anti-inmigración. Entre los vetados aparecieron figuras políticas y mediáticas de Europa y Estados Unidos que planeaban participar de la manifestación convocada por Robinson.
Starmer calificó la movilización nacionalista como un evento que “promueve odio y división”, mientras que sectores conservadores y críticos del gobierno denunciaron intentos de censura política y restricciones a la libertad de expresión.
Tommy Robinson, cuyo nombre real es Stephen Yaxley-Lennon, llamó a sus seguidores a mantenerse “pacíficos y ordenados”, aunque durante su discurso volvió a denunciar el crecimiento de la inmigración ilegal y sostuvo que “Gran Bretaña está perdiendo su identidad”.
La masiva convocatoria volvió a reflejar la creciente polarización política y cultural que atraviesa el Reino Unido tras el avance electoral de Reform UK y el deterioro del gobierno laborista luego de las recientes elecciones locales.