El colapso del sistema eléctrico dejó nuevamente a millones de cubanos sin suministro y evidenció el deterioro de una infraestructura que afecta la alimentación, el transporte, la actividad económica y los servicios básicos en toda la isla.
Cuba volvió a sufrir un apagón nacional que dejó sin electricidad a gran parte de la isla y puso nuevamente en evidencia la profunda crisis energética que atraviesa el país. El colapso del Sistema Eléctrico Nacional ocurrió durante la noche del domingo y marcó el sexto apagón generalizado registrado en lo que va de 2026, una situación que ha convertido los cortes de energía en una constante para millones de cubanos.
La interrupción del suministro eléctrico afectó tanto a La Habana como al resto del país y obligó a las autoridades a iniciar un proceso gradual para intentar restablecer el servicio. Sin embargo, para buena parte de la población el problema va mucho más allá de un corte ocasional.
Ciudadanos de La Habana en un apagón general
Los apagones prolongados ya modificaron profundamente la vida cotidiana, afectando el funcionamiento de hospitales, comercios, escuelas, medios de transporte y servicios esenciales, además de provocar pérdidas de alimentos por la falta de refrigeración.
En numerosos barrios, los habitantes conviven diariamente con largas horas sin electricidad. La incertidumbre sobre cuándo regresará el suministro dificulta la planificación de actividades básicas, mientras muchos comercios reducen sus horarios o directamente suspenden su funcionamiento.
La crisis energética también repercute sobre el abastecimiento de agua potable, ya que numerosas estaciones de bombeo dependen del suministro eléctrico para operar. Además, las interrupciones afectan las telecomunicaciones, el acceso a internet y el funcionamiento de equipos médicos, complicando aún más la situación en distintos puntos del país. Para muchas familias, los apagones se han convertido en un elemento permanente de la rutina diaria.
El dictador cubano Miguel Díaz-Canel
Debido a esto, el régimen anunció en los últimos días nuevas medidas destinadas a atraer inversión privada y extranjera para la explotación de petróleo y gas, en un intento por incrementar la disponibilidad de combustibles y aliviar la crisis energética. No obstante, especialistas consideran que la recuperación del sistema requerirá importantes inversiones y un proceso prolongado de modernización de la infraestructura eléctrica.
El nuevo apagón refleja la persistencia de una crisis que continúa condicionando la vida de millones de cubanos. Mientras las autoridades trabajan para restablecer el suministro, la población sigue enfrentando un escenario marcado por la incertidumbre, la escasez y las dificultades para desarrollar actividades cotidianas.